Pepe, amenazado con segundo desahucio a los 74: "Los bancos venden dinero
elDiario.es · hace 15 días
Tras perder su casa consiguió un piso de alquiler asequible en los edificios de Hermanos Calderón en Santander cuyo nuevo propietario, el fondo Mosaic, le presiona para finalizar su contrato o comprar la viviendaAntecedentes - Cómo pasar del alquiler asequible al acoso inmobiliario: la historia de los vecinos de la calle Hermanos Calderón
“No quiero ser una Maricarmen, hay muchas 'Maricarmenes', no quiero ser referente de nadie, es algo que me ha pasado a mí, pero no quiero ser un ejemplo, simplemente es una historia”. El que marca distancias con el desahucio que ha marcado la agenda de este septiembre en España, se llama Pepe. Su historia de vida incluye un largo proceso de desahucio que concluyó saliendo forzosamente de su casa a los 70. Ese año, se mudó a uno de los tres bloques de la calle Hermanos Calderón, que han pasado de alquiler asequible a manos de un fondo de inversión que presiona a los inquilinos con dos opciones: irse o comprar el piso.
A punto de cumplir 75, dice que tiene “fortaleza mental”, que la ha tenido siempre, pero mira fijamente para hacerse la pregunta que le gustaría no tener que plantearse, porque su contrato vence en 2028: “Tengo 74 años, imagina que me vuelve a pasar lo mismo”. Lo mismo es otro desahucio. Si se tiene que marchar, anticipa una respuesta: “Vamos a interpretarlo como que nos hemos comprado otro piso en otra zona”, cuenta.
Pepe nació en 1952, “en la zona de Torrelavega”. Casado y con hijos, trabajó toda su vida como agente comercial. Sentado en una silla alta de una cafetería del centro de Santander, habla a unos metros de la acampada por el derecho a la vivienda que resiste desde finales de septiembre en la capital de Cantabria. Está acompañado de un vecino de Hermanos Calderón, calle que queda a las afueras de la ciudad. Ambos viven en unos bloques que representan el primer caso masivo de compra de 107 viviendas por un fondo privado en Santander.
En 2009, Pepe y su mujer heredaron el 50% de un piso de sus suegros, el otro 50% lo heredó el hermano de su mujer. Entonces, trabajaba como autónomo y decidió pedir una hipoteca y puso su piso, en Santander, como aval para comprar la vivienda, y pagó a su cuñado. “En resumidas cuentas, arreglamos el problema de mi cuñado, pero el que me compliqué fui yo: la parte proporcional de él la perdí embargando mi vivienda. Pasó, salió mal”.
Era el inicio de la crisis del ladrillo, Pepe se quedó sin trabajo y, algunos meses, no pudo hacer frente al pago de la hipoteca. “Los bancos venden dinero, no venden pisos. Entonces, llegó el tocho”. Cuando dice “el tocho”, se refiere a la notificación de embargo: “Me tenía que ir. No tiene la culpa nadie, nada más que, quizás, yo por una mala gestión, y me vi ahí en medio”.
Los dos primeros meses tras la notificación, la fuerza mental que dice que le caracteriza, desapareció. “Me negué rotundamente a salir de casa, tuve una temporada que no me sentía cómodo, es que no veía ningún tipo de salida”. Durante esas cuatro semanas, evoca, tenía insomnio. Pepe se levantaba de madrugada a dar vueltas. “Y volvía a la cama... y volvía a la ventana... y vivía en un cuarto que hace un quinto... Ese malestar, esa sensación de impotencia, de todas esas cosas que te pueden ocurrir”.
“Arrastro los desahucios, pero estoy bien”
Pepe esbozó esas noches frente a la ventana durante la primera asamblea pública por el derecho a la vivienda que se organizó la semana pasada en Santander. Entonces, le ofrecieron el micrófono desde el Sindicato de la Vivienda de Cantabria, y dijo a la juventud presente: “Arrastro los desahucios, tengo mala suerte, pero hoy estoy bien. Estoy aquí por luchar por los jóvenes y ya más no me pueden quitar, ya me lo quitaron. No os dejéis intimidar por nada”.
Frente a la ventana, recuerda mientras toma un café junto a la plaza Porticada de Santander, tenía dos opciones: “Dar un paso atrás o un paso al frente”. Pero dio un paso atrás. Cuenta hoy que le ayudó su “extraordinaria” familia. Le recordó su carácter y algo más: “El banco te puede quitar la casa, pero no te puede quitar la familia”, le dijeron.
Su forma de actuar es “de carácter, de tirar 'pa'lante'. Yo no veo las dificultades, mientras veo una apertura de algo que hay una solución de algo, yo atajo siempre por ese lado”. Entonces, a través de un familiar, consiguió un empleo fijo en el departamento de ventas de una empresa. Y, en paralelo, contactó con la entonces incipiente Plataforma de Afectados por las Hipotecas (PAH) de Cantabria.
Anónimo y sin cuenta. Usa los pulgares para votar o Responder para continuar el debate.
Sé el primero en opinar sobre esta noticia.
Contraseña segura
Contraseña segura
Pulsa Generar
—
Largo
Palabras
Sin registro. Sin rastreo. La contraseña se genera solo en tu dispositivo.
¿Quién es Mio?
Mio es el rival automático de Miopinion cuando juegas solo: memoria, truco, billar, lotería y más. No es una persona; el juego corre en el sitio, gratis y sin registro.