Ya iba siendo hora de que los autores de Genshin Impact tuvieran su propio Animal Crossing gratis. Tras jugarlo tengo claro que no es un juego menor
3DJuegos · hace 23 h
Los creadores de Genshin Impact han tenido una presencia brutal en la Gamescom 2026, presentando varios proyectos de gran interés como el prometedor Nodusfall, Honkai: Anima Nexus o el título que hoy nos ocupa, Petit Planet, que es la curiosa aproximación a juegos estilo Animal Crossing por la que apuesta ahora el estudio chino. Sin rastro de mecánicas gacha (al menos durante nuestro rato de prueba), con una efectiva estética chibi y una escala más ambiciosa de lo que pudiera parecer, Petit Planet se perfila como una propuesta más que interesante para los fans de este tipo de experiencias.
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Un planeta como mascota
Petit Planet es un título Free to Play de personalización de un pequeño planeta y microgestión de recursos con multitud de elementos sociales. Un adorable dios peludito visita a nuestro avatar personalizable en sueños, animándole a acompañarle a las estrellas, donde le entregarán su propio y adorable planeta. De esta forma, Petit Planet no solo quiere parecer un cuento infantil, sino que quiere darnos en todo momento la sensación de estar dentro de uno.
No tardaremos en llegar a la creación de nuestro personaje, donde es cierto que no encontramos demasiadas opciones de personalización. También hay que tener en cuenta que esta no es la versión final del juego, y que son la clase de cosméticos que quizás en el futuro justifiquen su carácter gratuito. Lo que sí que pudimos disfrutar desde el principio fue su bello apartado artístico, con una estética anime orientada hacia el estilo chibi, con personajes diminutos pero extremadamente expresivos.
Petit Planet trata al planeta como otros juegos cozy tratan a una mascota
Por su parte, los animales antropomórficos que nos acompañarán en la aventura presentan un aspecto extremadamente achuchable, muy en consonancia con la estética chibi de los humanos con los que nos juntaremos. Esta identidad visual se traslada a las galaxias y planetas: el cielo está repleto de estrellas redondeadas enormes y otros astros visibles alrededor, reforzando continuamente la fantasía espacial. Los planetas que protagonizan el título son pequeños mundos esféricos que recuerdan inevitablemente a Super Mario Galaxy en su presentación.
Tras registrar a nuestro avatar, recibiremos nuestro propio planeta donde comenzar una nueva vida Al comenzar podemos elegir entre dos galaxias, cada una con una ambientación y recursos iniciales diferentes: una apuesta por el planeta verde clásico, con lagos y bosques, la otra por paisajes de sabanas doradas. No solo cambian entre ellos el aspecto general del globo, sino también los recursos que encontraremos inicialmente, como las frutas. Antes de elegir, el juego permite hacerse una idea de cómo puede evolucionar cada planeta y qué otros mundos encontraremos posteriormente en esa galaxia. Durante la secuencia introductoria, en la que nos dirigimos hacia nuestro nuevo terreno, podemos desplazarnos visualmente por el sistema para observar otros planetas y anticipar hacia dónde podremos progresar. La sensación de escala que consigue Petit Planet en todo momento es realmente curiosa, muy diferente de otros títulos similares.
¿Cómo conseguiremos repoblar el planeta? Pues a través de unas semillas mágicas que plantamos nada más llegar. Gracias a la ayuda de los vecinos que se mudan con nosotros inicialmente (y los que se irán incorporando posteriormente), iremos consiguiendo nuevos hitos para el planeta, que se reflejarán visualmente en el crecimiento de esa semilla inicial, y también en los recursos y la vida que encontraremos. Petit Planet trata al planeta casi como otros juegos cozy tratan a una mascota. No estamos simplemente decorando una parcela, sino que estamos cuidando algo que el juego quiere que sintamos como propio. De hecho, ese intento de conexión y vínculo emocional con el planeta se refleja también en opciones como el ponerle nombre, o regar la semilla mágica con el progreso que vayamos generando para estimular su crecimiento.
Después de esta potente presentación, el bucle jugable del juego sí que entraría dentro de lo convencional para este tipo de experiencias, desbloqueando contenido y posibilidades de una forma agradable y paulatina. La experiencia sigue muchos de los códigos clásicos de la temática cozy: sacudir árboles para conseguir fruta, recoger ingredientes, pescar, cazar insectos, cocinar, desbloquear nuevos edificios y estructuras... Las acciones son muy sencillas, así como sus minijuegos, pero transmiten buenas sensaciones. Petit Planet también impone un ritmo de juego muy lento y relajado; incluso los propios personajes muchas veces nos instan a dejar de cumplir objetivos y, simplemente, quedarnos sentados con ellos a la mesa disfrutando