Trump quería anexionarse Canadá y ha acabado empujándola hacia la UE
elDiario.es · hace 4 días
La diplomacia de Donald Trump con los socios históricos de EEUU a través de amenazas y agresiones está consiguiendo una reconfiguración de las alianzas geopolíticas que dejan aún más solo a WashingtonCarney responde a Trump que la alianza entre la UE y Canadá “no busca el poder para dominar a otros”
Donald Trump jugueteaba con la idea de que Canadá se convirtiera en el estado 51 de EEUU. Incluso llama a sus primeros ministros, de forma despectiva, “gobernadores”, como si estuvieran al frente de un territorio como California, Texas o Minnesota. El presidente de EEUU lleva desde que ganó las elecciones, en noviembre de 2024, acosando a Canadá políticamente, territorialmente, pero también comercialmente a través de una guerra arancelaria unilateral que ha conducido a una espiral tal, que tiene bloqueada la renovación del acuerdo de libre comercio entre Canadá, México y EEUU, una herramienta económica que ha hecho de tres países norteamericanos un área con una profunda interdependencia.
Y en todos estos meses, en los que la Casa Blanca no ha dejado de amenazar con aranceles, algunos de ellos tumbados por el Tribunal Supremo de EEUU por considerar ilegal el uso de poderes especiales del presidente para aplicarlos, la actitud de Trump no ha hecho más que Canadá se acerque a China y se quiera abrazar con la Unión Europea.
Trump ha tratado con desdén tanto a Justin Trudeau como a Mark Carney, hasta el punto de que este último denunció en el Foro Económico de Davos el caos mundial geopolítico que estaba generando Trump, con sus injerencias en los asuntos internos del resto de países y con sus impulsos imperialistas de querer anexionarse Groenlandia, territorio de un aliado de la OTAN, Dinamarca sobre el cual se ha anunciado un acuerdo este viernes, y amenazar con hacer lo propio con el Canal de Panamá.
Y mientras Trump pone el mundo patas arriba, el mundo intenta reubicarse. Hay países más próximos y dependientes, como muchos en Latinoamérica que al final prefieren votar a los candidatos de la Casa Blanca para evitar el choque con EEUU. Y hay otros que hacen lo contrario y buscan nuevas alianzas, como son el caso de Canadá y la UE, con su acercamiento propio y también con explorar nuevas relaciones con China.
“Canadá ha sido un pésimo socio comercial”, despachaba esta semana el presidente de EEUU el acercamiento entre su vecino y la UE para convertirse en el “primer miembro asociado” del bloque comunitario frente a la ofensiva de la Casa Blanca.
“Y si hacen eso”, dijo Trump sobre la alianza entre la UE y Canadá, “si considero que se trata de un acto hostil, impondré aranceles muy severos o dejaré de comerciar con Europa en muchos aspectos. Así que, si hacen eso... si Europa lo hace con malas intenciones... si es con buenas intenciones, está bien; pero si es con malas intenciones, impondremos aranceles muy elevados a Europa”.
Revuelo mundial
El ofrecimiento de la presidenta de la Comisión Europea a Canadá para ser “el primer miembro asociado de la UE” ha provocado un revuelo que ha retumbado en todo el planeta. En un mundo donde las relaciones internacionales basadas en reglas ha saltado por los aires con las políticas beligerantes de Trump, Putin o Benjamin Netanyahu, la seguridad y certidumbre que ofrece la UE se ha convertido en un valor fundamental.
Ahora bien, aunque el primer ministro de Canadá, Mark Carney, recibió con una bienvenida la propuesta de Von der Leyen, la falta de información sobre las características, derechos y deberes de una figura no utilizada hasta ahora está enfriando la euforia inicial que se vivió en el Parlamento europeo con su anuncio.
Nadie sabe bien qué supone ser “miembro asociado de la UE” porque no está recogido en los tratados de la UE. Como explica Corina Stratulat, analista del centro de pensamiento European Policy Centre, “el artículo 49 contempla solicitudes de adhesión, no invitaciones. Von der Leyen ha formulado una invitación a un Estado que no puede presentar una solicitud. ‘Miembro asociado’ no tiene ninguna base en los tratados; hablar de ‘el primero’ da a entender que habrá una serie. A Canadá se le está ofreciendo, sin que haya presentado una solicitud oficial, la misma denominación que los Estados miembros recibieron con frialdad cuando el canciller alemán Merz la planteó para Ucrania”.
En la sede de la Eurocámara en Estrasburgo, Carney admitió que la denominación de la nueva alianza era una cuestión que correspondía decidir a la UE, pero que “lo que importa es el contenido” que se acuerde en esta relación. Canadá y la UE se reúnen a finales de octubre en Ottawa para profundizar en acuerdos tanto en temas comerciales como en coordinación en materia de seguridad en la región del Ártico y alianzas entre las industrias militares de ambos bloques.
La controversia por la iniciativa de Von der Leyen ha hecho que la Comisión Europea tenga