El Número Uno de la secta izquierdista que antaño fue el PSOE contiene trazas de su mayor enemigo: Trump: la sumisión del bocazas a la Rusia de Putin es idéntica a la genuflexión de Sánchez ante Mohamed VI; el ataque a los jueces que revelan sus trapicheos o el antagonismo, muy Carl Schmitt, del «amigo» y «enemigo». Para Trump, el comunismo; para Sánchez la Internacional Reaccionaria. Con su estrategia maniquea, el yanqui ha potenciado una corriente «socialista» en el Partido Demócrata. El sectarismo sanchista ha hecho subir como la espuma a Vox. La tercera traza, el narcisismo mesiánico: Trump y Sánchez aspiran a pasar a la Historia. Sánchez presenta también una ausencia de empatía que le emparenta a Putin. Vayamos... Ver Más