Reclamar facturas, buscar vuelos y anular suscripciones: la IA que todo el mundo quería tiene cara B
elDiario.es · hace 11 h
Los agentes de IA pueden automatizar tareas digitales tediosas. A cambio, necesitan acceso casi total a los datos personales y asumir que pueden cometer errores fatalesInvestigadores españoles demuestran que ChatGPT, Gemini, Claude y otras IA filtran datos de los chats a anunciantes
A principios de 2024, un comentario de una escritora polaca de fantasía se hizo viral en todo el mundo. Conectó con algo que mucha gente sentía que iba mal en la revolución de la inteligencia artificial, que empezaba a mostrar su potencial para generar imágenes y vídeos. “Vamos en la dirección equivocada”, reflexionaba Joanna Maciejewska: “Quiero que la IA haga la colada y friegue los platos para que yo pueda dedicarme al arte y a escribir, no que haga mi arte y escriba por mí para que yo pueda dedicarme a la colada y a fregar los platos”.
Dos años y medio después, la industria de la IA quiere ofrecer algo muy parecido a eso con los agentes de inteligencia artificial.
Se trata de sistemas entrenados para ejecutar tareas complejas a partir de órdenes sencillas, sin que el usuario tenga que supervisar cada paso que dan. Siguen sin ser capaces de hacer la colada, pero sí pueden, por ejemplo, localizar la factura de la lavadora en una carpeta del ordenador, consultar los plazos de la garantía, encontrar el formulario de reclamación, solicitar la visita de un técnico y encajarla en un hueco de la agenda del usuario. Todo ello con una sola orden: “La lavadora no funciona”.
Las empresas llevan años probando agentes, pero es ahora, en el tramo final de 2026, cuando una nueva generación aspira a llevarlos al público general. Su propuesta es automatizar tareas digitales que a muchos les resultan tediosas: buscar la mejor oferta entre decenas de webs, vigilar el precio de un vuelo o cancelar una suscripción. Todo sin desesperarse ante las trampas y patrones oscuros que inundan muchos servicios digitales. La máquina tiene toda la paciencia del mundo y recursos para informarse sobre cómo proceder.
Es lo que Salvador Serrano, jefe de Operaciones en Modulor Studios, un grupo empresarial español que crea y desarrolla negocios digitales, define como “romper la asimetría de la información”. “Cuando te relacionas con empresas u organizaciones, siempre hay relaciones asimétricas. Normalmente, hay una parte que conoce más la legislación, el marco, tiene equipos de marketing o más experiencia”, explica. “A ti como individuo esa asimetría te juega en contra porque nadie puede ser un experto en todo”.
Cuando te relacionas con empresas u organizaciones, siempre hay relaciones asimétricas. Los agentes tienen un gran valor porque te permiten defender tus intereses con más criterio
Salvador Serrano
— jefe de Operaciones en Modulor Studios,
Sin embargo, la IA sí puede. Por eso el experto cree que “los agentes tienen un gran valor, puesto que te permiten defender tus intereses con más criterio”. Para hacerlo, los agentes pueden ejecutar todo tipo de herramientas, saltar entre bandejas de correo y sistemas de mensajería, ponerse en contacto con otros en nombre del usuario. “La clave es la ausencia de fricciones”, resume Serrano.
De promesa a producto
“Reducir las asimetrías de información” y “eliminar fricciones” son dos de los conceptos más importantes para adelantar si una tecnología puede tener éxito entre el público general. Internet facilitó encontrar información que antes estaba dispersa o era difícil de conseguir. Los teléfonos inteligentes redujeron los pasos necesarios para aprovechar esa información desde cualquier lugar. Los agentes aspiran a ir un paso más allá: automatizar la extracción de valor de esa información.
Este otoño está siendo un punto de inflexión para ellos. Buena parte de la culpa la tiene Instinct, una startup fundada en 2025. Actualmente, solo tiene 14 empleados, no tiene equipo de marketing ni actividad en redes sociales. Sin embargo, su agente de IA ha conseguido viralizarse por su extrema sencillez. Su interfaz de comunicación es WhatsApp, lo que permite al usuario escribirle cualquier orden o mandarle un audio como haría con cualquiera de sus contactos.
Las redes sociales se han llenado en las últimas semanas de ejemplos como estos. Algunos son automatizaciones sencillas, como “dejarle acceso al súper online y que me haga la cesta con lo que compro normalmente”, escribía un usuario: “Revisar cesta y comprar”. Otro dejó constancia de cómo el asistente ejecutó decenas de pasos para llevar a cabo su misión, incluyendo ponerse en contacto y negociar con múltiples empresas a la búsqueda de la mejor opción para transportar un paquete desde Berlín.
“Usa su propio correo y me pone en copia”, explicaba el usuario sobre el agente. “Habla de mí como si fuera mi asistente”