El PP añade el gas pimienta a su menú explosivo habitual en el Congreso
elDiario.es · hace 2 días
En otra demostración de que todo vale contra el Gobierno, una diputada del PP muestra un spray de gas pimienta en el debate del pleno a pesar de que está prohibida la presencia de armas en el Congreso. La crónica de sucesos se completa con la liberación accidental del gas en otro edificio del legislativoUna diputada del PP lleva un spray de pimienta al Congreso y parte del recinto acaba cerrado por una intoxicación
Los diputados del Partido Popular están en el Congreso como en su casa. Bastante hacen con no aparecer en los escaños en bata y zapatillas. Cada miércoles, montan un cirio con gritos e imprecaciones no porque sean gente de natural irascible, sino porque quieren representar que el país entero se ha ido por el sumidero y el Gobierno está involucrado en todo tipo de desmanes. Es una mezcla de teatro kabuki y la batalla de El Somme en la Primera Guerra Mundial.
Este miércoles le tocó el turno a una sospechosa habitual, Ana Vázquez, siempre preparada para denunciar con sus gritos a Marlaska y con un pasado igualmente tumultuario en Galicia. Esta vez, se superó. Enseñó un spray de gas pimienta, como los que han empezado a llevar consigo algunas mujeres en Ceuta. No hay que ser Colombo o Sherlock Holmes para saber de quién era el spray de gas pimienta que se vació en los baños de uno de los edificios del Congreso unos minutos después. Varias personas tuvieron que ser atendidas y hubo que cerrar varias dependencias. Poco después, Blanco daba entrevistas en televisión en las que dijo que el bote estaba vacío.
En un gesto que algunos calificarían de buenista, el Congreso no permite la entrada con armas en sus instalaciones. La presidenta, Francina Armengol, la llamó al orden y le ordenó salir del hemiciclo. Vázquez se negó y fue jaleada por los gritos de sus compañeros. “¡No sale!”, gritó un diputado. Segundo apercibimiento de Armengol que supone una amenaza de expulsión. “¡Pero de qué vas!”, fue otro grito que se escuchó con la bancada desatada. Vázquez aceptó finalmente salir y fue despedida por una ovación en pie del grupo del PP, excepto Alberto Núñez Feijóo, que prefirió no infringir eso que los políticos llaman decoro institucional.
Los demás diputados de su partido no estaban obligados a respetar tal cosa, por lo que se aplicaron con energía a engordar la crónica de sucesos. En las preguntas posteriores de la sesión, los portavoces del PP se turnaron para menospreciar a Armengol.
Feijóo en persona salió a los pasillos para mostrarse indignado. Muy indignado. “No es cierto que sea un arma”, empezó diciendo. “Entonces, hay que detener a todas las mujeres que lo llevan en Ceuta”, continuó, ignorando que las prohibiciones que existen dentro del Congreso no afectan a lo que pasa en la calle. “No se puede decir a una diputada del PP que ha metido un arma en el Congreso”, dijo, aunque eso era precisamente lo que había ocurrido. Por todo ello, Feijóo afirmó que la sesión de control había sido “bochornosa” y que Armengol había actuado como una “indocumentada”. Decoro institucional pero hasta cierto punto.
En el reglamento de armas vigente incluido en una orden ministerial publicada en el BOE aparece que está prohibida la publicidad, compra y tenencia de “los sprays de defensa personal y todas aquellas armas que despidan gases o aerosoles, así como cualquier dispositivo que comprenda mecanismos capaces de proyectar sustancias estupefacientes, tóxicas o corrosivas”. Algunos modelos homologados por el Ministerio de Sanidad sí están aceptados y pueden comprarse en armerías presentando el DNI. Pero siguen siendo armas y por eso, con perdón por la obviedad, se venden en armerías.
El PP prefirió negar la evidencia y lanzarse en tromba contra Armengol. Las televisiones hicieron cola para entrevistar a Vázquez, encantada con toda la atención. Era la protagonista del show, qué más podía pedir. Lleva en política desde los 20 años y es diputada desde hace 26. Todo lo que ha aprendido en el legislativo se puede resumir en el espectáculo que ofreció el miércoles. Con los periodistas en los pasillos volvió a utilizar la falacia de que se estaba acusando en realidad a las mujeres de Ceuta o a los niños que lo llevan en la mochila. Nadie había dicho algo parecido. Y se puso chula: “Lo volveré a traer (al Congreso) las veces que haga falta”.
Vázquez dijo que el bote estaba vacío cuando lo enseñó. “Obviamente, lo cerré por si olía algo cuando lo vacié en la calle”, lo que luego se vio que no era del todo cierto. Insistió en que “inmediatamente” lo iba a llevar a la comisaría del Congreso, pero resulta que no fue allí a entregarlo. Tuvo que ser un responsable policial el que se desplazara para que se lo diera.
Todo adquirió un cariz distinto cuando se detectó en otro edificio del Congreso que alguien había vaciado un spray de pimienta en un baño. El gas pasó por los circuitos de ventilación y dañó a varias personas