El pedido de la Iglesia argentina frente a la llegada del Papa y la mirada del Gobierno
Infobae · hace 21 h
El próximo viernes, León XIV partirá desde Roma rumbo a Uruguay, la primera escala de la gira sudamericana que lo traerá a la Argentina el próximo domingo, 8 de noviembre, después de casi cuatro décadas sin una visita papal al país. Para la Iglesia argentina, el acontecimiento excede largamente la organización de una agenda de misas, encuentros institucionales y actividades pastorales. También representa una oportunidad para intentar recomponer un vínculo con el poder político que, a pesar de los contactos de los últimos meses, todavía está lejos de alcanzar la continuidad que reclaman las autoridades eclesiásticas.En el Episcopado hay una expectativa concreta: que la llegada del Papa no funcione como una tregua circunstancial ni como una foto institucional que se agote cuando el avión papal despegue rumbo a Perú. El planteo que hicieron llegar a los interlocutores del Gobierno es de largo plazo. Quieren que se establezca un canal de diálogo permanente, con interlocutores definidos y una agenda que no dependa exclusivamente de las necesidades de cada coyuntura.En algunos sectores de la Iglesia hay, incluso, malestar por la percepción de que el Gobierno se acerca ahora por conveniencia. “Están enojados porque creen que los están usando”, sintetizaban fuentes eclesiásticas. La sospecha es que, una vez que León XIV abandone la Argentina, los contactos volverán a espaciarse y la relación institucional perderá la intensidad que adquirió durante los preparativos del viaje. “Sienten que después de la salida del Papa no va a haber más relación. Es algo transitorio”, describen.En la Casa Rosada, según pudo reconstruir este medio, se comprometieron a escuchar el planteo, y tomaron nota. Un alto funcionario lo consideró “lógico”. Y en conversaciones informales apuntaron que el vínculo no quedeará limitado a la coordinación de la visita, aunque todavía no se habla de la forma concreta que tendrá ese compromiso.Hay una necesidad del Gobierno de evitar que la visita del Papa sea un punto de inflexión negativo para su gobierno, en especial en un momento de debilidad económica, en medio de la suba del riesgo país y la fuerte caída de la actividad que admite el propio Presidente, que impactan en los habituales temas sociales que preocupan a la Iglesia.La distancia tiene antecedentes.
¿Debería el gobierno usar la visita papal para acercarse a la Iglesia o mantener distancia?
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