“¡Qué bueno, qué agradable es que los hermanos vivan juntos!” (Salmo 133,1).“Frente a Babel, elegimos comunidad. Frente al descarte, organización. Frente a la deshumanización, dignidad. Frente a la impotencia, esperanza. Tierra, Techo y Trabajo siguen siendo derechos sagrados. Y el futuro también es un derecho de los pueblos” (final de la Declaración de los Movimientos Populares).Desde 2014, en distintas partes del continente americano, los Movimientos Populares han congregado a miles de representantes, cuyas experiencias y reflexiones fueron volcadas en la publicación del libro La irrupción de los Movimientos Populares: Rerum novarum de nuestro tiempo, de la Comisión Pontificia para América Latina, presidida por Guzmán Carriquiry.Francisco dijo sobre estos movimientos en aquella ocasión: “Son una semilla que, como el grano de mostaza, dará mucho fruto; son como la palanca de una gran transformación social”. No son actores pasivos ni meros receptores de asistencia social, que deben resignarse a contemplar cómo las élites administran el orden mundial, sino verdaderos protagonistas activos, agentes del futuro de la humanidad, parte de la “rebelión pacífica”, a imagen de Jesús, manso y humilde, que cuentan con la solidaridad incondicional del Santo Padre".Carácter transnacional y transcultural de los movimientos socialesFrancisco reconoció en esta articulación de movimientos sociales de carácter transnacional y transcultural aquel “modelo poliédrico” al que hacía referencia en su exhortación apostólica Evangelii Gaudium, constituido a partir de un paradigma social basado en la cultura del encuentro.Para el Papa, esta pluralidad de movimientos, cuyas experiencias de lucha por la justicia quedan plasmadas en el libro, “representan una gran alternativa social, un grito profundo, un signo de contradicción, una esperanza de que todo puede cambiar”. Su modo de resistir al modelo imperante, por medio de un testimonio de trabajo y sufrimiento, los revela —según Francisco— como “centinelas” de un futuro mejor con alegría.Una fuente de energía para las democraciasEl papa Bergoglio también dijo que, ante la crisis de la humanidad, los Movimientos Populares pueden representar una fuente de energía moral para revitalizar las democracias.
¿Debe la Iglesia alinearse con los movimientos populares o mantener distancia institucional?
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