Qué ha pasado en la Universidad de Cornell: una estudiante denunció a siete hombres por agresión sexual y nadie le hizo caso, hasta ahora
elDiario.es · hace 16 días
Hace dos años, una mujer denunció una agresión sexual grupal sucedida en una hermandad de estudiantes que la Fiscalía no investigó a pesar de la evidencia y que la universidad concluyó con sanciones muy desiguales. Ahora, la joven ha vuelto a denunciar a los hombres y también a las instituciones por negligenciaUna nueva denuncia reabre la investigación por violación en grupo en la Universidad de Cornell y evidencia fallos en la gestión del caso
Ocurrió hace dos años, pero es ahora cuando el asunto ha cobrado relevancia y se ha convertido en un escándalo. Hace unas semanas, una mujer, que había sido alumna de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, interpuso una denuncia contra siete estudiantes por violación, pero también contra la hermandad que agrupaba a los jóvenes y contra el propio centro educativo y otras organizaciones por inacción y negligencia. Porque la primera denuncia que interpuso la mujer data de noviembre de 2024 y el resultado fue prácticamente nulo. La nueva acción judicial de esta mujer, que tuvo que abandonar la universidad por el impacto que la agresión y el proceso posterior tuvo en ella, ha sacado a la luz, una vez más, la impunidad de la violencia sexual y la violencia institucional que, por acción u omisión, acaban sufriendo muchas víctimas. A pesar de su denuncia de 2024, la Fiscalía no investigó los hechos y el expediente impulsado por la universidad tuvo distintas consecuencias para los agresores, desde la expulsión temporal hasta hacer cursos y ensayos para reflexionar sobre lo sucedido, pero se desconoce la manera en la que ayudaron a la víctima.
¿Qué ocurrió y dónde? El lugar de los hechos es la Universidad de Cornell, en el estado de Nueva York, uno de los centros que forma parte de la Ivy League, el grupo de las ocho universidades de élite de EEUU. En octubre de 2024, una mujer que entonces tenía 20 años y que ha sido identificada como Jane Doe (el pseudónimo utilizado allí para proteger la identidad de mujeres involucradas en casos relevantes) sale de un bar en el que ha estado bebiendo y se dirige a la hermandad Chi Phi, donde va a encontrarse con un amigo en medio de una fiesta. La mujer llega ya borracha y él, con quien inicia un encuentro consentido, le ofrece más bebida. El chico la lleva a un lugar más apartado, donde hay otro hombre. Los dos comienzan a consumir ketamina y a presionarla a ella para que consuma y tenga sexo con los dos. Para entonces, Jane Doe se encontraba con una importante merma de sus facultades que le impedía expresar su voluntad y consentir.
Los documentos a los que ha accedido The New York Times y The Associated Press muestran que uno de esos dos hombres envió un mensaje a un grupo que la fraternidad tenía en la plataforma Snapchat en el que escribió “coño gratis arriba”. Otros hombres llegaron a la habitación y, a pesar de que la mujer estaba en un estado de grave intoxicación, siguieron forzándola a consumir drogas y tener sexo hasta bien entrada la madrugada, cuando ella quedó exhausta.
¿Qué pasó después? La mujer quedó en estado en shock y tardó días en nombrar lo sucedido como una agresión sexual. Unas dos semanas después, con apoyo de amigas, Jane Doe decidió interponer una denuncia ante la policía privada de la Universidad de Cornell. Con la amplia declaración de la mujer y otras averiguaciones elaboraron un informe de 120 páginas, pero a la Fiscalía solo enviaron un resumen de seis. El fiscal del distrito del condado de Tompkins, Matthew Van Houten, revisó esta denuncia y decidió no presentar cargos penales porque entendía que no había pruebas de que aquello hubiera sido una agresión y no sexo consentido. La Fiscalía no inició una investigación propia, no aceptó revisar más material en poder de la policía ni se interesó por el expediente iniciado por la universidad.
Ahora, cuando la mujer ha vuelto a interponer su denuncia, Van Houten ha asegurado que su oficina nunca recibió detalles sobre esa acusación de violación y que se ha enterado ahora de los entresijos del caso. Pero los documentos en manos de The New York Times muestran que no hubo voluntad de revisar el material que había recopilado la policía del campus y que incluía todo tipo de evidencias sobre la falta de consentimiento, incluida una extensa declaración de la chica.
Ante esta nueva denuncia, la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, ha criticado esa decisión y ha encargado esta nueva instrucción directamente a la fiscal general del estado. “Lo que hemos conocido sobre el manejo de este caso es espantoso. Ningún joven que dé un paso al frente para pedir ayuda debería ser ignorado o desestimado”, ha dicho Hochul estos días.
¿Y qué hizo la universidad? Paralelamente, la universidad inició una investigación interna bajo el Título IX, encargado de velar por los derechos civiles. Esa investigación, que duró meses y que fue llevada a cabo por una comisión, interrogó a decenas de person