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Feijóo quiere gas pimienta pero no quiere feminismo

elDiario.es · hace 2 h
Enarbola el gas pimienta para clamar contra las violaciones en Ceuta, pero planea acabar con el Ministerio de Igualdad; se pone el pin de feminista mientras cuestiona el derecho de las mujeres de 16 y 17 años a decidir sobre sus cuerpos y sus vidasFeijóo reabre el debate sobre el aborto, eliminará el Ministerio de Igualdad y estudiará “la viabilidad” de las pensiones

Quiere decirse feminista pero no quiere serlo. Les pasa a muchos, pero Alberto Núñez Feijóo no es un hombre cualquiera, es el líder del Partido Popular y candidato a la presidencia del Gobierno. En solo cinco minutos de entrevista con Aimar Bretos en Hoy por Hoy de la Cadena Ser, su contradicción ha quedado más que patente, solo que su contradicción dista de ser algo personal: es lo que podemos esperar de quien aspira a gobernarnos. Enarbola el bote de gas pimienta para clamar contra las violaciones en Ceuta, pero planea acabar con el Ministerio de Igualdad; se pone el pin de feminista mientras cuestiona el derecho de las mujeres de 16 y 17 años a decidir con autonomía y sin injerencias sobre sus cuerpos y sus vidas.

El problema es de fondo y de forma. De forma, porque Feijóo repite 'cuñadeces' que han sido impugnadas hasta la saciedad especialmente en los últimos años. “Cómo no voy a ser feminista si me he criado con muchas más mujeres que hombres”, ha dicho, convirtiéndose casi en un meme. Porque si criarnos o convivir con mujeres bastara para ser feminista, prácticamente todo el mundo lo sería. Lejos de ser una minoría o extraños seres en extinción, las mujeres somos la mayoría de la población. Siempre hay una madre, una hermana, una abuela, una pareja, una amiga... y, así, los hombres, con el machismo a sus espaldas, se diferencian más bien en su disposición a cuestionarlo. Puede que haya mujeres a su alrededor que propicien ese cuestionamiento, pero desde luego 'estar' con mujeres no basta.

Puedes criarte con mujeres y no escucharlas. Puedes criarte con mujeres y que no hayas interiorizado una mirada crítica del mundo y de ti mismo. El feminismo implica una toma de conciencia y, desde ahí, una toma de posición ante el mundo que interpela hacia fuera y hacia dentro. “Cómo no voy a pensar que una mujer tenga los mismos derechos que un hombre”, proseguía Feijóo, y ahí está otro de los problemas: entender el feminismo solo como una cuestión formal o legal, y no estar dispuesto a entrar a fondo en esa mirada que nos hace preguntarnos, incluso, a qué damos importancia, a quiénes escuchamos, o cómo nos comportamos en el día a día.

Porque la convicción feminista del líder del PP se diluye cuando pasamos a lo práctico, al fondo del asunto. No tiene sentido que admitas que existe la brecha salarial, pero que restes importancia al Ministerio de Igualdad. Es profundamente incoherente enarbolar los botes de spray pimienta para clamar contra las agresiones sexuales en Ceuta mientras anuncias que subsumirás el departamento de Igualdad -el ente que se encarga precisamente de la violencia sexual- en otro. La violencia sexual no se soluciona con gas pimienta, sino con políticas de igualdad hechas desde organismos especializados.

“Le voy a decir a la ministra o el ministro que se encargue de otras cosas, no solamente de igualdad”, afirmaba Núñez Feijóo, porque las violencias machistas, la discriminación laboral y salarial, la trata, los derechos sexuales y reproductivos, o el trabajo con las masculinidades son, al parecer, asuntos que no merecen un organismo propio y especializado. Pero, siguiendo con su contradicción, le reprochaba a la ministra del ramo, Ana Redondo, “trabajar de 8 a 3 e irse en el AVE a pasar la tarde a Valladolid”. ¿En qué quedamos?, ¿hacen falta muchas horas o pocas para encargarse de Igualdad?

Cuando hablamos de derecho al aborto, Alberto Núñez Feijóo pisa terreno resbaladizo: el que ha llevado a su partido a proponer la reforma más regresiva de la democracia, dar marcha atrás, asegurar que respeta la decisión del Tribunal Constitucional, torpedear la aplicación de la objeción de conciencia e inventar leyes del concebido no nacido. Todo para dificultar el derecho al aborto, a veces de manera más explícita, a veces menos; que lo parezca poco cuando no queremos quedar mal del todo, que lo parezca mucho cuando queremos llegar a ese electorado conservador y radical.

El líder del PP asegura que respeta la sentencia del Constitucional que avaló la reforma de la ley del aborto, pero vuelve a traer el asunto de las menores y deja en el aire si las mujeres de 16 y 17 años podrán abortar sin consentimiento paterno, como sucede ahora y como avaló el TC. “Una chica de 16 años debería de tener el conocimiento de sus padres, es un debate que procede volver a dar”, asegura Feijóo. Qué sucede entonces si una mujer de esa edad quiere abortar y sus padres no, no lo sabemos. No sabemos si para el PP es razonable que con 16 o 17 años tus padres puedan obligarte a tener
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