Feijóo o cómo decir lo obvio con cara de estadista
elDiario.es · hace 5 h
“Nadie va a resolver el problema de la vivienda en cinco minutos”. El líder de la oposición ha descubierto que la solución a la vivienda lleva tiempo y que ocuparse de lo que más preocupa a los ciudadanos no es cuestión de reloj, sino de voluntad política. Justo la que no ha tenido su partido en toda la legislatura ni sus gobiernos regionales, en lustros. Mañana dirá con la misma pompa que los pisos no crecen de los árboles o que los intereses hipotecarios no corren por cuenta de los directivos de los bancos
Todos los partidos tendrán que retratarse con su voto mañana viernes en el Congreso y demostrar si sus palabras son solo trampantojos con los que llenar titulares o si, verdaderamente, están dispuestos a empezar a resolver lo que durante demasiado tiempo no estuvo entre las prioridades de su agenda. Pero el PP ya ha anticipado su no rotundo porque no quiere apoyar a un gobierno “tramposo” (sic). Pero Feijóo ha dicho una verdad como un templo. Como no acostumbra a ello, la frase es susceptible de esculpir en mármol: “Nadie va a resolver el problema de la vivienda en cinco minutos”. El líder de la oposición ha descubierto que la solución de los problemas lleva tiempo y que ocuparse de lo que más preocupa a los ciudadanos no es cuestión de reloj, sino de voluntad política.
A quienes llevan media vida pagando hipoteca o años haciendo números para saber si pueden alquilar un piso casi se les caen las lágrimas con el alarde de sinceridad de quien habita en una sede pagada con dinero negro y es, además, el jefe de filas de quien ha sacado de la caja común de los madrileños 6,3 millones de euros para comprarse un ático. Mañana dirá que los pisos no crecen de los árboles o que los intereses hipotecarios no corren por cuenta de los directivos de los bancos y lo hará con la misma pompa y ceremonia.
Pero la frase con la que el líder del PP solemniza lo obvio con cara de estadista tiene trampa porque lo mismo sirve para el Gobierno de España que para las Comunidades Autónomas o los ayuntamientos. Gobiernos autonómicos y locales son en definitiva los competentes en la gestión del suelo, el urbanismo, las licencias, la vivienda protegida. Y los populares llevan años, décadas en algunos casos, gobernando en un puñado de ellos, lo que significa que los cinco minutos de Feijóo llevan corriendo desde antes de que muchos de los que hoy no pueden emanciparse tuvieran edad siquiera para ser escolarizados.
La derecha tuvo tiempo para todo: para inaugurar rotondas, para anunciar soterramientos, para privatizar servicios públicos, para construir hospitales sin médicos y sin enfermos, para liberalizar suelo y para recalificar terrenos, pero siempre le faltaron cinco minutos para ocuparse de la vivienda que, cuando gobierna el contrario, es una emergencia nacional y un escándalo y cuando lo hacen los propios es un asunto complejo que requiere tiempo. Dato: los gobiernos de Aznar y Rajoy nunca tuvieron un Ministerio de Vivienda.
A esa gente de 30 años que planifica su emancipación con la misma fe con que otros compran la lotería del Niño o que trabaja a jornada completa por un sueldo mileurista y comparte piso con desconocidos, el hombre que aspira a gobernar España les pide paciencia porque lo de los precios del alquiler no se resuelve en cinco minutos, ni en cinco años, ni en más de cinco lustros, que son unos cuantos menos de los que lleva el PP en gobiernos regionales como el de Madrid.
En realidad lo único que pretendía Feijóo con sus palabras sobre los 5 minutos era desdeñar las medidas aprobadas por el Gobierno de Sánchez para la protección a los desahucios de personas vulnerables hasta 2030, la regulación de alquiler de temporada y habitaciones, la prohibición de la compra de fondos buitre hasta el 2028 y la prórroga de dos años de los contratos en vigor que finalizan antes del 31 de diciembre de 2028. Algo que para que salga adelante requiere de que Junts y Podemos salven sus diferencias.
El gobierno ha decidido acelerar los tiempos y llevar la convalidación del decreto mañana mismo al Congreso para forzar el respaldo de los socios porque cree que, a pocos meses de las elecciones, no podrán asumir el desgaste social de ser los responsables de que los decretos decaigan. Lo que Feijóo, por su parte, teme es que Sánchez pueda anotarse un tanto con quienes, como Maricarmen, sufren la crisis de la vivienda y padecen a diario las consecuencias de una especulación salvaje. Y que los hechos y la hemeroteca, “pinten la cara” a un PP para el que el problema de la vivienda no ha merecido una sola iniciativa de cuantas ha presentado en el Parlamento en lo que va de Legislatura.
Por el contrario, desde que Pedro Sánchez recuperó en 2023 el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, el Gobierno ha puesto sobre la mesa medidas para intervenir el mercado de la vivienda que han sido sistemáticamente bloqueadas por los distintos grupos par