Eurídice Cabañes, filósofa: “Tenemos tecnologías muy discapacitantes para que dependamos constantemente de ellas”
elDiario.es · hace 2 días
La autora publica 'Sembrar futuros. Una guía de resistencia para la era del algoritmo', un ensayo en el que recorre las heridas del capitalismo digital y propone alternativas para recuperar la memoria, descolonizar el tiempo y poner la innovación al servicio de la vidaEl último Rincón de pensar - Arnaud Miranda, politólogo: “Este capitalismo solo busca depredación, por eso quiere acabar con la democracia”
En un contexto saturado de imágenes postapocalípticas y narrativas del colapso vinculadas a las grandes empresas tecnológicas, Eurídice Cabañes (Valencia, 1983) propone otra forma de mirar —y habitar— lo tecnológico. Acostumbrada a trabajar en la intersección entre el espacio digital y el pensamiento crítico, ahora publica Sembrar futuros. Una guía de resistencia para la era del algoritmo (Ariel), donde realiza un diagnóstico del panorama actual e identifica las grietas del sistema.
“La idea era generar un horizonte esperanzador, porque lo que más hay que destacar —o hacia donde más tenemos que ir— es a recuperar un poco la esperanza y a recuperar la idea de que algo se puede hacer. Solo así pueden empezar a cambiar las cosas”, asegura Cabañes.
Utilizando la metáfora de las uvas sin semillas para mostrar cómo cada vez estamos más acostumbrados a un camino estéril prediseñado por los algoritmos. “Tenemos la necesidad de recuperar nuestras habilidades cognitivas, de recuperar las semillas”, añade.
En el ensayo comienza realizando un diagnóstico de las grandes empresas tecnológicas y de sus prácticas. Para ello, recoge el concepto cuerpo-territorio, de la feminista indígena Lorena Cabnal, que describe cómo “la nube” se asienta en esos cuerpos sacrificados en favor del capitalismo digital, al mismo tiempo que usted propone el concepto de cuerpo-dato. ¿En qué consiste esto?
La idea cuando estaba haciendo el libro era ver cómo mostrar que las violencias contra las personas que están extrayendo minerales en República Democrática del Congo, las violencias contra las personas kenianas que están entrenando los sistemas de inteligencia artificial, y todas las violencias que operan sobre el extractivismo y sobre los cuerpos de las personas que nos quedan muy lejos, pertenecen al mismo sistema que las violencias que extraen nuestros datos. Estas violencias convierten lo que somos en gemelos digitales predictivos y conforman toda nuestra vida. Quería que se vieran que eran dos caras de la misma moneda.
¿El cuerpo-dato es una transformación eminentemente negativa o existe la posibilidad de hacer algo creativo, transformador y beneficioso de él?
Como en todo, las cosas son negativas o positivas dependiendo del sistema en el que se insertan. Creo que en este sistema es completamente negativo, porque nos reduce a cifras y, además, esas formas de predicción no sólo están prediciendo nuestro futuro, sino que lo están generando. Hay que criticar la idea de que todo puede ser cuantificable y ver también qué medimos y qué queda fuera. Evidentemente, siempre podemos utilizarlo a nivel artístico, a muchos niveles, y podemos utilizarlo también para tomar decisiones. El problema es quién decide qué datos se recogen, a quién pertenecen esos datos y qué se hace con esos datos.
En una sociedad informada, en la que los datos nos pertenezcan y que decidamos entre todos qué datos se pueden utilizar es imprescindible, y creo que podría ser muy útil para poder generar prácticas más horizontales.
El ámbito de los videojuegos es, en este sentido, un primer medio algorítmico con el que nos hemos relacionado y que puede ser muy útil para todo esto, porque nos permite, por un lado, entender esas grandes cantidades de datos que nos dijeron que solo los algoritmos pueden entender; y también una herramienta muy valiosa para la toma de decisiones colectivas, porque el mero acto de jugar ya es tomar una decisión y es estar todos de acuerdo en las reglas del juego. Puede ser muy bueno como un espacio de simulación de otros sistemas y mundos posibles.
El ámbito del videojuego está poco explorado en relación al público general.
Totalmente. Casi siempre se habla de los peligros de los videojuegos y normalmente ni siquiera se atañe a los verdaderos peligros de los videojuegos, como el extractivismo de datos, que es mucho mayor que el de las redes sociales. Y toda la parte de patrones de diseño oscuro, que están hechos para ir directamente a nuestros sesgos cognitivos y activar ahí las palancas que quieren activar.
El problema es quién decide qué datos se recogen, a quién pertenecen esos datos y qué se hace con esos datos
Precisamente cuando habla de cómo los algoritmos guían nuestras vidas sirve para dialogar sobre muchas de las cuestiones actuales… ¿Cree que eso es lo que está pasando actualmente con todos estos discursos sobre la inteligencia artificial por parte d