Durante 14 años, Guillermo, conserje de la Escuela Intermedia Sheppard en San José, se ha encargado de que el recinto escolar esté listo antes de la llegada de los estudiantes.
“Lo primero que yo hago, quito la alarma, y tengo que caminar la escuela puerta por puerta, checarla que todo esté seguro, checar que no haiga nada peligroso”, aseguró Guillermo.
Este ha sido un trabajo esencial que nunca se imaginó que estaría realizando.
“Yo nunca me imaginé, de hecho, nunca me imaginé trabajar en una escuela, ni siquiera en México”, aseguró Guillermo.
Llegó a San José en el año 1995 como la mayoría de los inmigrantes, por necesidad.
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“Yo veía a gente que se venía para acá y decía yo a Estados Unidos no voy, yo no tengo nada que hacer allá, pero desgraciadamente la situación en Tamaulipas se puso demasiado dura y tuve que voltear hacia el norte”, aseguró Guillermo.
Desde que llegó al norte, ha vivido en el mismo vecindario al que sirve.
“Yo vivo aquí, so parte de la comunidad de Alum Rock y ellos alrededor de mi casa pasan y ´hey Guillermo´”, enfatizó Guillermo.
Se refiere a los estudiantes, que a través de los años lo siguen reconociendo.
“Tengo buenas experiencias con exestudiantes que me reconocen en la calle y me dicen ´ay, ¿te acuerdas de mí?’ y empiezan a platicar y es como uno se entera de qué ha sido de la vida de ellos”, expresó Guillermo.
Son personas como Guillermo, que dejan una huella en la infancia de los niños.
“Se siente algo especial cuando ellos le hablan a uno porque algo sembré o por algo se acuerdan de mí”, dijo Guillermo.
Es que cómo olvidar la cara de la persona que limpia el espacio donde comen día a día.
“La mayor satisfacción de mi trabajo es saber que hoy les puedo proporcionar a los estudiantes el mejor ambiente para que ellos puedan estar tranquilos y puedan aprender”, indicó Guillermo.
Pero su trabajo no solo tiene un impacto en la vida de los estudiantes, sino que gracias a él ha sacado a su familia adelante.
“Por este trabajo mi hijo pudo estudiar, porque de mi trabajo sale para pagar todo, ese el orgullo que yo tengo de tener un hijo que estudia gracias a este trabajo”, dijo Guillermo.
Eso es algo que agradece todos los días al levantarse a las 5:00 a.m., para ir a trabajar.
“Decir gracias a Dios porque tengo a dónde ir, tengo un trabajo que hacer, mucha gente afuera no tiene”, aseveró Guillermo.
Guillermo espera en pocos años poder retirarse de esta escuela.
“Si usted le pregunta a varios estudiantes, muchos no saben ni quién es el custodian”, afirmó Guillermo.
Pero en Sheppard Middle School, todos saben quién es el conserje, se llama Guillermo.