El ave que entierra sus huevos para incubarlos y el riesgo inesperado de los programas para salvarla
Infobae · hace 3 h
En la isla indonesia de Sulawesi vive un ave que no se sienta sobre sus huevos para calentarlos. El maleo los entierra y deja que la energía del suelo complete la incubación. Esa adaptación extraordinaria también plantea un desafío para los científicos que intentan protegerlo de la extinción.La especie, llamada Macrocephalon maleo, pertenece a un grupo de aves con estrategias reproductivas poco habituales. Está catalogada en peligro crítico de extinción, principalmente por la recolección de huevos y las alteraciones de sus lugares de reproducción. Para evitar nuevas pérdidas, algunas iniciativas trasladan las puestas a instalaciones protegidas.Pero esa solución podría generar una consecuencia imprevista. Un trabajo publicado en Animal Conservation en junio de 2026 plantea que las condiciones de incubación artificial podrían favorecer una proporción mayor de machos. La advertencia procede de investigadores de la Estación Biológica de Doñana, del CSIC español, y la Universidad de Granada.Un nido bajo tierra y una cría que nace solaLas parejas de maleos excavan agujeros en playas, orillas y terrenos donde el calor solar o geotérmico alcanza la profundidad necesaria. Allí depositan los huevos, los cubren y se retiran. No permanecen sobre el nido ni alimentan al polluelo después del nacimiento.Cada hembra puede poner entre ocho y doce huevos durante dos o tres meses, generalmente de uno en uno. Son enormes en relación con el tamaño del ave: alcanzan entre cinco y seis veces el volumen de un huevo de gallina. La incubación natural dura aproximadamente dos o tres meses.Cuando el desarrollo termina, el polluelo rompe el cascarón y excava para alcanzar la superficie. Esta independencia temprana depende de que el embrión complete correctamente su crecimiento bajo tierra. Por eso, la temperatura del lugar de incubación resulta determinante para el éxito de la eclosión.La diferencia que encendió una alertaLos científicos revisaron datos de una investigación previa realizada en Indonesia, donde se había identificado el sexo de 24 polluelos mediante material genético obtenido de membranas de huevos. Doce provenían de un área natural de anidación calentada por el sol y otros doce de una instalación de incubación protegida.En el primer grupo nacieron seis machos y seis hembras. En el segundo, nueve machos y tres hembras.
¿Proteger al maleo: ¿vale la pena intervenir en su reproducción natural o dejar que evolucione solo?
Deja tu punto de vista de forma anónima
Opiniones
0 Opiniones
Anónimo y sin cuenta. Usa los pulgares para votar o Responder para continuar el debate.
Sé el primero en opinar sobre esta noticia.
¿Quién es Mio?
Mio es el rival automático de Miopinion cuando juegas solo: memoria, truco, billar, lotería y más. No es una persona; el juego corre en el sitio, gratis y sin registro.