Una persona que trabaja y no puede pagar un hogar vive con una libertad recortada porque aplaza su independencia, rechaza oportunidades laborales y renuncia a formar una familia. La posibilidad de construir una vida propia depende también de poseer una dirección estable y de un alquiler compatible con el salario. Por eso, cualquier proyecto político y social para España debe empezar por la vivienda. El Banco de España ha situado en unas 750.000 viviendas la diferencia acumulada entre la creación neta de hogares y las viviendas terminadas entre 2021 y 2025. Ese cálculo no equivale a un inventario de necesidades idénticas en cada municipio. Pero sí revela un desajuste que exige construir más donde existe demanda y, por tanto, abandonar... Ver Más