Veinticinco años después de los ataques del 11 de septiembre, dos bomberos retirados de Miami-Dade compartieron su experiencia y las imágenes que aseguran nunca olvidarán.
Carlos Castillo, ex subjefe de Bomberos de Miami-Dade, fue enviado a Washington para dirigir labores de búsqueda y rescate en el Pentágono.
“Cuando llegamos manejando, cruzando una de las carreteras ya a par de millas del edificio, se veía la columna de humo negro que estaba saliendo del Pentágono”, recordó Castillo. “Me acuerdo de pensar que todavía eso está quemando, casi 24 horas después”.
Su misión era encontrar víctimas con vida. Pero no hubo rescates. Después de diez días en el Pentágono, Castillo continuó su trabajo en Nueva York.
“Llegando a Nueva York, donde estaban las Torres Gemelas, no estaban. No existían las Torres Gemelas”, dijo. “Lo que había eran montañas de escombros”.
Un total de 2,753 personas murieron en Nueva York y otras 184 en el Pentágono. Entre las víctimas en Nueva York estaban 343 bomberos.
Castillo recuerda especialmente lo que ocurría cada vez que los equipos encontraban los restos de uno de ellos.
“Cada vez que se encontraba los restos de un bombero, se paraba todo, se oía todo un silencio”, recordó. “Todo el mundo paraba para honrar eso cuando lo sacaban”.
Gabe Nemeth, bombero retirado de Miami-Dade, llegó a Nueva York con la misma esperanza: encontrar sobrevivientes.
“Durante las casi dos semanas que estuvimos ahí, siempre teníamos la esperanza de rescatar a alguien”, dijo.
Pero nunca ocurrió. Con el paso de los días, Nemeth dijo que la magnitud humana de la tragedia se hacía cada vez más evidente.
“Todas las familias que la vida cambió en ese momento, amistades, que la vida no va a ser igual que era antes de ese día”, recordó. “Cuando empiezas a pensar a todas las miles de familias que se afectaron, es triste”.
Pero entre las imágenes de destrucción, Nemeth también conserva recuerdos de solidaridad.
“Llegando en los camiones hacia el área donde estábamos trabajando, las calles estaban llenas de gente aplaudiendo, dándonos apoyo”, dijo. “Y gracias por estar ahí, por hacer el trabajo de nosotros. Y se sentía”.
Veinticinco años después, dice que esa unión también forma parte de lo que no debe olvidarse.
“Tenemos que acordarnos lo que sucedió. No solamente las personas que murieron, pero también cómo hicimos como ciudadanos americanos, cómo nos unimos para ayudarnos a todos”, dijo Nemeth, recordando incluso gestos sencillos como los abrazos.
Son recuerdos e imágenes de un día que cambió sus vidas y a toda una nación.
Ambos hombres hablaron en la Estación 3 de Bomberos de Miami-Dade, dedicada a la memoria de los 343 bomberos que murieron el 11 de septiembre.