El verano extremo le cuesta más de 20.000 millones a España y pone en jaque el futuro de la economía
elDiario.es · hace 2 días
Un informe de Triodos Bank apunta a que el calor restará el 1% del PIB este año y el turismo ya empieza a renquear en los destinos más cálidos. El campo, la construcción o el transporte cada vez se verán más afectadosEspaña muestra su “vulnerabilidad crítica” ante el cambio climático: miles de muertes por calor, incendios y sequía
La economía española sufre después del calor extremo que ha azotado la Península Ibérica durante el verano, que ya promete ser el más cálido de la historia... Al menos hasta el que viene. Varios informes apuntan a que las altas temperaturas de los últimos meses ya han supuesto un coste cercano a los 20.000 millones de euros, mientras que los efectos en la productividad, los trabajadores o los sectores productivos de un fenómeno sin visos de mejora obligan, a marchas forzadas, a adaptarse.
A pesar de que los termómetros han dado una ligera tregua en gran parte del territorio, el peaje a pagar por los días tórridos y las noches infernales es cada vez mayor. Dos informes recientes de Allianz Research y de Triodos Bank apuntan a que el calor de estas semanas ha pasado una factura de entre un 1% y un 1,4% del producto interior bruto (PIB) de la economía española. Es decir, entre 17.000 y 24.000 millones de euros en solo una estación, de acuerdo con los niveles actuales.
“La subida del nivel del mar, la reducción de las cosechas, la menor producción de lácteos, la disponibilidad cada vez menor de agua dulce, la salud humana, la menor productividad y el aumento de la demanda energética son las principales vías por las que el cambio climático perjudica a la economía”, señala el documento elaborado por Triodos Bank. Los economistas de la entidad apuntan a que, a escala europea, el perjuicio económico alcanza el 1,1% del PIB de los Veintisiete (en torno a 200.000 millones), por la pérdida de cultivos, la restricción en la producción de energías de fuentes diversas (desde la solar a la nuclear) o las trabas en el transporte ferroviario o los ríos navegables.
Un ejemplo es el bajo caudal del Rin, una de las vías fundamentales para la actividad del centro de Europa, como señaló la pasada semana el Bundesbank alemán, que advirtió de que “la limitada disponibilidad de rutas de transporte en los principales ríos” va a condicionar la capacidad de crecer en una economía que lleva estancada prácticamente desde la pandemia. Un motor alemán gripado también repercute en la actividad en España.
Y en la vecina Francia, el ministro de Economía, Roland Lescure, vinculó este viernes la revisión a la baja del PIB de los últimos trimestres (en el primero, la actividad cayó algo más de lo previsto y en el segundo, se estancó) con el impacto “terrible” y “enorme” de las altas temperaturas. “Son las primeras consecuencias concretas del verano muy difícil que hemos vivido, con repetidos episodios de olas de calor, incendios y tormentas”, dijo el responsable galo.
Más de 2.500 euros por español
Aunque los efectos sobre la actividad son difíciles de medirse per se, más allá de estimaciones, la factura cada vez está más clara en las cuentas públicas. El think tank europeo Bruegel calcula que cuarenta años (1980-2024) de catástrofes vinculadas al cambio climático le han costado más de 2.500 euros a cada español, una de las cifras más elevadas de los países europeos, junto a Italia o Suiza. Y todo apunta a que va a ir a más.
Pero los “numerosos efectos” no se traducen únicamente en la destrucción: “Los eventos extremos reducen la recaudación porque la actividad económica cae, mientras los Gobiernos pagan más en concepto de prestaciones sociales o por desempleo y las autoridades han de redirigir otras partidas a ayudar a las regiones afectadas”, abunda el centro de estudios. La mayor inflación derivada de menores cosechas y precios energéticos más caros también afecta al gasto público y, al mismo tiempo, golpea a las tasas de interés de la deuda pública: “un mayor coste de la deuda es particularmente problemático cuando los niveles ya son elevados”, recuerdan, como es el caso de España.
La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), el ‘pepito grillo’ de las cuentas públicas, ha cifrado en 65.085 millones de euros el coste de los eventos meteorológicos vinculados a la emergencia climática entre 2005 y 2025. Su última Opinión sobre riesgos fiscales, de este año, incluye algunos daños no completamente comparables (la erupción del volcán de La Palma en 2021 o la pandemia, por ejemplo), pero sí recoge los efectos devastadores de la dana de Valencia de 2024 sobre las cuentas públicas. Esto tuvo un coste de 8.000 millones de euros en aplicaciones del Fondo de Contingencia, así como 4.200 millones en indemnizaciones del Consorcio de Compensación de Seguros (CCS).
“Estas cifras ponen de manifiesto que los riesgos ambientales constituyen una de las principales fuentes de materialización efectiva de rie