Vecinos de Lavapiés acusan a Willyrex de "fabricar vídeos desde el odio" por su viral sobre "el peor barrio de Madrid"
elDiario.es · hace 7 días
El youtuber viaja de Andorra a Madrid para disfrazarse de sintecho y pedir dinero a personas que duermen en la calle. Lo hace para el canal de Zazza, un italiano que viste uniforme parapolicial y asegura que este lugar del centro es "uno de los barrios más peligrosos de toda España"Lavapiés 50: el caso que explica cómo el Plan Reside de Almeida transforma en pisos turísticos 19 viviendas de alquiler
“Ir a pedirle algo de comer a esta gente es de ser sinvergüenzas”, cuenta Willyrex a cámara en un vídeo publicado el pasado domingo en YouTube. En la grabación, él mismo se disfraza de persona en situación de calle para solicitar dinero a varios hombres que duermen en bancos o en el suelo. Lo hace en Lavapiés, barrio que el vídeo califica de “uno de los más peligrosos de toda España” y “el peor de Madrid” por supuestos problemas de orden público o tráfico de drogas que la pieza audiovisual no muestra en ningún momento.
El polémico vídeo forma parte del canal de Zazza, un youtuber italiano con vestimenta de estilo policial y que propone a Willyrex varios retos sensacionalistas para sacarlo “de su zona de confort” en este lugar del centro de Madrid. El primero es el de disfrazarse de sintecho reclamando un euro a varias personas que duermen en la calle, argumentando que le han “echado de casa”. Personas a las que luego el propio Zazza entrega varios billetes mientras suena música emotiva de fondo. Uno de ellos critica lo que hacen: “Tienes una pinta de pijo... que me pidas a mí un euro”, recrimina a los youtubers. Willyrex se viste luego de periodista para quejarse de que los coches de Policía Municipal y Nacional pasan de largo sin contestar a sus preguntas. “Si quiere hablar con la Policía, tiene que hablar con nuestro gabinete de prensa”, le contesta el único agente al que recoge el vídeo.
Ni Zazza (3,4 millones de suscriptores en YouTube) ni Willyrex (18 millones) logran captar la comisión de ningún delito ante las cámaras. El segundo lo llega a admitir: “No hemos visto ninguna pelea ni nada así, pero eso no significa que no lo haya”, añade para mantener las sospechas, como también hace el creador de contenido italiano al captar a distancia a una persona dándole a otra lo que aparenta ser un papel de liar cigarrillos, pixelado en la imagen publicada. “Mira, mira, le ha pasado algo”, sale diciendo a cámara como si estuvieran traficando con droga, apoyando la tesis sobre la que se basa toda la grabación.
Las secuencias rodadas en Lavapiés están plagadas de escenas morbosas, ante personas con escasos recursos y sobre las que llegan a cuestionar su salud mental: “Huele mal”, suelta Willyrex sobre una de ellas. “Es un sintecho con problemas psicológicos”, advierte Zazza, antes de grabarle sin pudor. El periplo acaba con críticas por parte de grupos de personas que no quieren aparecer en el vídeo, lo que anima a los dos protagonistas a seguir la secuencia y a escenificar una especie de huida de las amenazas en lugares como el parque del Casino de la Reina o la plaza de Lavapiés. “Igual me he equivocado de contenido”, llega a admitir Zazza al ver que no consigue hablar con casi nadie. Todo ante la atenta mirada de su propio guardaespaldas, que le separa de los posibles entrevistados y al que se le observa en un brazo el tatuaje de una runa odal, símbolo nórdico utilizado habitualmente por colectivos fascistas.
“Da una visión sesgada y busca bronca”
Willyrex nació en Madrid, pero vive en Andorra, donde evitar tributar en su país de origen impuestos derivados de su actividad. El pasado mes de diciembre su abogado interpuso un recurso ante la Audiencia Nacional por una resolución que le exige pagar en España los gravámenes de los ejercicios 2016 y 2017. Sobre Lavapiés, dice al final del vídeo que “no volvería a ese barrio” por su inseguridad. Y eso ha acabado indignando a muchos habitantes de este lugar.
Este vídeo solo explota y estigmatiza la pobreza o la inmigración, pero ignora que la convivencia suele ser pacífica. En cambio, la precarización, la gentrificación del barrio, la falta de limpieza o la excesiva presencia policial siguen ahí
Vecina de Lavapiés
Sara, que ha vivido 20 años allí, no oculta su estupefacción al ver las imágenes, que han corrido como la pólvora entre el vecindario desde el domingo. “La actitud y objetivo no es la de conocer un barrio, sino dar una visión muy sesgada al tiempo que se busca bronca”, considera. Se muestra muy crítica con la premisa escogida y el “entretenimiento de muy dudoso gusto” que ha vuelto a poner en la diana a un barrio con estigma: “Lavapiés tienes sus sombras, sí, pero también muchas luces. Y así nunca van a conocerlo, solo a desprestigiarlo”.
“Yo vivo en Lavapiés desde hace cinco años y nunca me he sentido insegura”, asegura Marta, otra vecina que coincide con el diagnós