En el muro de una calle cualquiera se puede leer: «Vandalitza en català!». Lógico, si tenemos en cuenta que el nacionalismo catalán se ha comprometido a que la lengua «propia» de Cataluña se use en cualquier lugar. Estamos ante otra exigencia de la inmersión y la normalización lingüística. Una exigencia, la de vandalizar en catalán, que debería figurar, entre otras ocurrencias, en el Pacte Nacional per la Llengua. Me pregunto cómo no se le ha ocurrido al departamento de Política Lingüística de la Generalitat incluir el vandalismo en la ya dicha ley. Quizá necesitaba el asesoramiento de los vándalos profesionales: los pintamuros, pintacontenedores, pintacristales. Los que, en suma, ensucian la ciudad con sus ocurrencias y que dan muy mala imagen... Ver Más