No creo estar solo si digo que la confianza de la ciudadanía española en los partidos, sus líderes y en los representantes parlamentarios, se encuentra bajo mínimos. Eso amenaza la democracia generando un malestar no apto para una convivencia pacífica. Deberíamos reflexionar sobre sus causas y procurar cambiar las cosas antes de que sea demasiado tarde. Permitidme traer un recuerdo. Cursando los estudios superiores en la Escuela de Comercio de Sevilla, solía acudir los sábados al Cine Club Vida en calle Trajano, donde nos reuníamos, entre otros, un grupo de antiguos alumnos jesuitas. Todo ello estaba organizado por el Padre Alcalá S.J. Se proyectaba una película en versión original subtitulada, tras la cual se abría un amplio coloquio. Aprendíamos a... Ver Más