El único juicio a policías por las cargas del 1-O arranca nueve años después y la Fiscalía pide su absolución
elDiario.es · hace 9 días
Los cuatro agentes no amnistiados se sientan en el banquillo por reventar el ojo a Roger Español con el espaldarazo a su actuación del Ministerio Público y una petición de 13 años de cárcel de las acusacionesLos Mossos certifican al juez que el policía que reventó un ojo a un joven el 1-O le disparó dos veces
A la espera del expresident Carles Puigdemont, la amnistía ha beneficiado a más de 300 personas. De ellas, 129 son agentes de Policía Nacional y Guardia Civil que cargaron contra los votantes del 1-O. Solo cuatro policías no fueron amnistiados y se sentarán en el banquillo al estar acusados de la lesión más grave de la jornada: reventar el ojo a Roger Español con una bala de goma.
El juicio arranca este miércoles en la Audiencia de Barcelona y lo hace de forma favorable para los intereses de los procesados: la Fiscalía no acusa a los agentes y pide su absolución al considerar que estuvo amparada por su deber de cumplir con la orden judicial de requisar urnas y papeletas del 1-O. En otras palabras, la acusación pública rema a favor de las defensas.
En nueve años se han ocupado del caso distintos fiscales, pero el papel del Ministerio Público siempre ha tendido a respaldar la actuación policial. En su primer escrito, la Fiscalía avaló las cargas contra el 1-O porque los heridos solo fueron el 0,037% de los votantes. Con la instrucción más avanzada, pidió tan solo procesar a seis agentes y exculpó al resto. En el caso del herido más grave, solicita absolver a los cuatro uniformados al considerar que las balas de goma estaban justificadas.
En cambio, Español, al que representa el centro de derechos humanos Irídia, y la acusación popular de Òmnium Cultural reclaman hasta 13 años de cárcel para los agentes por un delito de torturas.
La clave del caso será si los jueces de la sección 2ª de la Audiencia de Barcelona consideran proporcionada la actuación policial y si estaba justificado el disparo de balas de goma, un arma prohibida por el Parlament para los Mossos desde 2013 pero que la Policía utilizó el 1-O en Catalunya.
El escrito fiscal se esmera en convencer al tribunal de la proporcionalidad y la necesidad de los disparos. Dedica varios párrafos a remarcar que las balas de goma fueron el último recurso de los agentes para dispersar a centenares de votantes, entre los que se encontraba Español, que impedían el paso a los furgones a 300 metros del colegio Ramon Llull, donde los policías se habían incautado de urnas y papeletas.
Primer disparo del agente hacia Español, antes del tiro que le hirió en el ojo
Destaca la fiscal que los agentes pasaron hasta 45 minutos sin poder salir de las furgonetas tras intervenir el material electoral debido al “bloqueo” de los manifestantes en la calle aledaña al colegio. Lo intentaron primero por megafonía, luego por mediación con un bombero y con periodistas y después a golpe de porra (esto es, con un uso progresivo de la fuerza) y salvas (disparos sin proyectil), pero no lograron dispersar a “la masa”, que además les lanzaba objetos, remarca el Ministerio Público.
“Ante la escalada de violencia de la multitud, el inspector procesado dio orden de disparar pelotas de goma”, agrega la fiscal, que insiste en que la bala de goma, antes de impactar en el ojo de Español, rebotó contra el suelo. El agente que disparó “no podía desobedecer la orden al no tratarse de una directriz manifiestamente ilegal”, concluye el escrito fiscal.
Más allá de coincidir en que el disparo lo realizó un policía, el relato de la acusación particular y popular es muy distinto. Para Irídia, la actuación policial “se efectuó como represalia por participar” en el 1-O y “tenía intención clara de castigar” a Español.
Según la defensa de Español, que ejerce el penalista Benet Salellas, los cuatro agentes “eran perfectamente conocedores de que no existía una situación de peligro” y que la