Por qué la ultraderecha ha cosechado un resultado histórico en Sajonia-Anhalt y qué significa para Alemania
elDiario.es · hace 14 días
Alternativa para Alemania (AfD) ha alcanzado un nuevo hito al ampliar su caudal electoral adueñándose de aquellos temas que en el pasado eran territorio de la izquierda del espectro políticoANÁLISIS - Sajonia-Anhalt rompe el dique de contención alemán ante la ultraderecha y deja a Merz en la cuerda floja
“Obviamente que es un claro mandato para gobernar”. A Ulrich Siegmund se le ve extasiado y responde sonriente a la televisión. Está al borde de conseguir lo impensable: formar un gobierno liderado por un partido de ultraderecha en Alemania. Algo inédito en toda la historia del país, al menos a partir de 1949. El candidato de Alternativa para Alemania (AfD) ha liderado en Sajonia-Anhalt una campaña electoral que deja a su partido con un récord histórico, 43,8% de los votos, y a apenas tres escaños del poder. Envalentonado por la victoria, Siegmund se atreve a ir aún más allá: “Necesitamos un cambio político de fondo en este país”.
¿Qué significa un “cambio de fondo” para un político que representa a los sectores más radicalizados del partido, que posee conexiones profundas y probadas con expresiones neonazis y extremistas, que no duda en defender las deportaciones masivas de todos aquellos no considerados nativos, escondidas tras el eufemismo de la “remigración”? Siegmund no lo ha dicho con claridad. Pero en su web de campaña todavía puede leerse “transformar paso a paso el mapa político de Alemania desde Sajonia-Anhalt, un estado tras otro”. Pareciera que lo de este domingo fuese un primer paso de un proyecto que se ha construido desde el descontento, la frustración y la incertidumbre. En ese terreno, AfD despliega su relato y cosecha votos, presentándose como la voz de los marginados e ignorados por el resto de los partidos.
En Sajonia-Anhalt fue diferente. AfD ha alcanzado un nuevo hito al ampliar su caudal electoral adueñándose de aquellos temas que en el pasado eran territorio de la izquierda del espectro político. El 59% de los trabajadores no cualificados, el 57% de los votantes con educación básica y el 65% de quienes sienten que su situación económica es mala prefirieron al partido de Siegmund, según la encuestadora Infratest dimap.
Ya no se trata del discurso de mano dura, ni de las posiciones xenófobas propias de la familia política de la derecha radical. Esta AfD lidera el ránking de partidos que los encuestados creen que pueden asegurar la justicia social. Aunque es una versión muy particular del concepto, ya que se apoya en la idea de un Estado presente, pero solo para los nativos. Educación, salud, cuidados para los ancianos son valores exclusivos para los alemanes. Lo que no explica AfD es que esos sistemas son insostenibles sin migrantes.
La identidad ossi
Entender la dinámica política actual en Alemania exige echar un vistazo a los coletazos de la reunificación. Tras la caída del muro, la promesa hacia la convaleciente República Democrática Alemana (RDA) fue generosa: una negociación de igual a igual. El resultado fue bastante distinto y, tres décadas más tarde, la decepción se traslada de generación en generación. Existe un indicador irrefutable de aquello que se refleja en la respuesta a “¿Usted se siente ciudadano de segunda clase?”. Esta pregunta se realiza tras cada elección en el este del país desde hace años. Este domingo, en Sajonia-Anhalt, el 73% dijo estar de acuerdo con esa afirmación.
Durante la última década, los líderes de AfD en los territorios de la ex-RDA han sabido leer este resentimiento acumulado que se cristalizaba en una cuota de abstención electoral altísima. En las elecciones regionales, esa apuesta dio su fruto más contundente: de los cerca de 570.000 votos que sumó el partido en Sajonia-Anhalt, unos 170.000 llegaron de personas que hace cinco años no habían votado a nadie. Campaña tras campaña han desarrollado un relato victimista y nostálgico que ofrecía un canal de expresión para aquella rabia y lo reconvertía en una reivindicación. O mejor aún, en una identidad. Así, la ultraderecha se estableció como un partido que representaba más que un mero programa político. AfD era el partido de un pueblo entero, oprimido, olvidado y hasta humillado. Ningún partido, incluyendo la formación poscomunista Die Linke, heredera del partido único del régimen del SED, pudieron encarnar ese sentimiento como AfD.
La relación de Siegmund con formaciones xenófobas, racistas y neonazis no es un secreto en absoluto
Las elecciones dan cuenta de un éxito comunicacional a largo plazo de la derecha radical que ha sido capitalizado por Siegmund en Sajonia-Anhalt. Él es un ossi –como se denomina peyorativamente a los ciudadanos del este alemán– promedio, así se ha empaquetado su candidatura desde el principio. Se ha mostrado cercano y accesible, con una intervención en redes sociales que aprovechaba cada oportunidad para desenvainar ese discurso con doble filo: vic