DUBLÍN (AP) — El presidente estadounidense Donald Trump declaró el sábado que una Irlanda unificada sería “fantástica”, al abordar un tema complejo y con una gran carga política durante una visita de fin de semana a un torneo que se disputa en su campo de golf en Irlanda.
En una reunión con el primer ministro irlandés Micheál Martin en Dublín, Trump dijo que le encantaría ver la reunificación de la República de Irlanda con Irlanda del Norte, que pertenece al Reino Unido.
“No quiero causar ningún problema, pero me encantaría verla unificada”, señaló Trump cuando un reportero le preguntó su opinión sobre el tema. “Al final va a suceder. Más valdría que sucediera ahora".
“Creo que sería algo fantástico”, apuntó, añadiendo que “el Reino Unido tendrá algo que decir al respecto, obviamente”.
En su siguiente parada, Trump reconoció que no hay “una buena respuesta” a la cuestión de la reunificación al dirigirse a líderes empresariales de ambos países reunidos en la residencia del embajador de Estados Unidos.
Debate sobre unidad irlandesa es acalorado
Las visiones contrapuestas sobre Irlanda del Norte —si es irlandesa o británica— impulsaron décadas de violencia allí que dejaron alrededor de 3.600 muertos. Los predecesores de Trump han evitado comentar directamente el tema, incluso aquellos, como Joe Biden, con fuertes lazos emocionales con Irlanda.
Cuando Irlanda, que durante mucho tiempo estuvo dominada por su vecino, más grande, el Reino Unido, se convirtió en un país autogobernado de mayoría católica hace un siglo, una región de seis condados en el norte, de mayoría protestante, siguió formando parte del Reino Unido.
Irlanda del Norte quedó dividida entre dos comunidades principales: los nacionalistas —en su mayoría católicos— que deseaban unirse con el resto de Irlanda, y los unionistas, en gran medida protestantes, que querían seguir siendo británicos. Las tensiones derivaron en un conflicto conocido como “The Troubles”, tres décadas de violencia en que participaron grupos paramilitares de ambos bandos y tropas británicas.
Un acuerdo de paz de 1998, en cuya consecución fue fundamental Estados Unidos, puso fin a la violencia, pero dejó sin resolver el estatus final de Irlanda del Norte.
El acuerdo de paz prevé la celebración de una consulta sobre la unificación si parece probable que una mayoría vote a favor. El primer ministro británico Andy Burnham dijo el miércoles que el Reino Unido sólo consideraría permitir un referéndum “cuando la opinión pública haya cambiado hasta el punto en que el llamado tenga que ser considerado”. La oficina de Burnham remitió a ese comentario cuando se le preguntó sobre la declaración de Trump.
Los comentarios de Trump el sábado, junto con declaraciones recientes sobre las Islas Malvinas, un pequeño territorio británico de ultramar en el océano Atlántico Sur que Argentina llama Las Malvinas, también podrían verse como una pulla al Reino Unido, dada su ira por la negativa de Londres a dejarse arrastrar a la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán.
Trump también habló sobre las Islas Malvinas
Trump volvió a plantear la posibilidad de un conflicto entre el Reino Unido y Argentina por las Islas Malvinas. El presidente argentino Javier Milei, aliado de Trump, ha reiterado recientemente el reclamo de Argentina sobre las islas, un territorio británico de ultramar de unos 3.500 habitantes, que está a unos 480 kilómetros (300 millas) al este de la costa sureste de Argentina.
Trump había dicho anteriormente que Washington podría reconsiderar su postura neutral sobre la soberanía de las islas, que en el Reino Unido se les conoce como Falklands. El sábado expresó escepticismo sobre que Londres pudiera recuperar las islas del Atlántico Sur como lo hizo después que Argentina las invadiera en 1982.
“Estoy seguro de que me llamarán para ese posible desastre, pero si lo hacen, probablemente podré resolverlo, llegar a un acuerdo”, manifestó.
Reunión con presidenta irlandesa, que criticó a Trump
Trump se reunió antes el sábado con su homóloga irlandesa, Catherine Connolly, una política de izquierdas que estuvo entre quienes protestaron por la visita de Trump en 2019, durante su primer mandato. Ahora es la jefa de Estado electa de Irlanda, un cargo en gran medida ceremonial. Partidaria de la causa palestina, en el pasado criticó la política estadounidense en Oriente Medio y calificó a Trump de “abusón”.
Connolly dijo en un comunicado tras la reunión que transmitió a Trump “la firme opinión del pueblo irlandés de que la normalización de la guerra y el genocidio nunca puede ser aceptada”. Le entregó a Trump varios regalos, entre ellos una recopilación del fallecido poeta irlandés Michael Longley que incluye el soneto “Ceasefire”.
Cuando se le preguntó sobre la reunión, Trump primero hizo que su jefa de protocolo, Monica Crowley, respondiera antes que lo presionaran y dijera que fue “muy agradable”.
“Hablamos de muchas cosas, rápidamente”, afirmó Trump.