Trabajé en aeropuerto de Tenerife: la realidad vs. GTA
3DJuegos · hace 12 días
Trabajé durante 18 meses como señalero, oficialmente técnico de operaciones en el área de movimiento, en el aeropuerto de Tenerife Sur. Mi trabajo consistía en controlar el movimiento de operarios y vehículos por la plataforma, conocer la normativa aeroportuaria, establecer comunicaciones con la torre de control o CEOPS y dirigir aeronaves hasta sus puestos de estacionamiento. Tras tanto tiempo rodeado de pistas, calles de rodaje, señales y luces, me resulta difícil volver a mirar al aeropuerto de un videojuego de la misma forma.
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Cuando vives lo que yo he vivido, una pista deja de ser una franja kilométrica de asfalto. Sus marcas pasan a ser siempre blancas de la misma forma que las de las calles de rodaje son amarillas, pero va más allá: las luces tienen colores y funciones concretas, igual que los números pintados en las cabeceras que indican su orientación magnética. Dato antes de seguir: como la Tierra rota sobre sí misma, estos números terminan actualizándose con el paso de los años. Así, si una pista marca 03, debe tener al lado un 21, ya que entre ambas cabeceras existe una diferencia de 180 grados. Además, si existen pistas paralelas debe aparecer una "L" que corresponde a izquierda y una "R" que corresponde a derecha, así como una "C" que hace lo propio con central en el caso de ser tres pistas.
Cuando una pista solo tenía que parecer una pistaToda mi experiencia me llevó a preguntarme algo que llevo bastante tiempo queriendo responder: ¿qué ocurre si aplicamos esas reglas a aeropuertos de videojuegos? En ese escenario, la saga Grand Theft Auto es la candidata perfecta, ya que Rockstar lleva décadas creando alguno de los escenarios urbanos más convincentes del videojuego con los aeropuertos formando parte de ellos. Francis International, Escobar International, Easter Bay o Los Santos International resultan inmediatamente reconocibles como aeropuertos, pero que algo tenga aspecto de aeropuerto y que pueda funcionar como tal son dos conceptos muy diferentes.
Rockstar nunca ha ocultado que la precisión absoluta ocupa un segundo plano frente al diseño del juego. Aaron Garbut, uno de los grandes responsables artísticos de la saga, explicaba en GameSpot durante el desarrollo de Vice City que podían modificar carreteras, edificios o el paisaje si funcionaba mejor al jugar. Resumió esa filosofía criticando la idea de sacrificar jugabilidad por realismo, pero años después lo expresó de otra manera cuando le tocó hablar de Grand Theft Auto V: "Rockstar comprime, edita y enfatiza determinados elementos de la realidad". Y sus aeropuertos son un ejemplo perfecto.
Francis International representa el punto de partida en GTA III. El aeropuerto de Liberty City cuenta con tres pistas, dos paralelas, hangares, plataforma y tanto helicópteros como aviones en movimiento. Esto, sumado a que tiene un equipo de bomberos propio, nos habla de un juego de 2001 que cumple a la perfección su propósito visual: basta con acercarse a Shoreside Vale para comprender que estamos entrando en el gran aeropuerto de la ciudad. Visto con ojos actuales, sin embargo, buena parte de su lenguaje aeroportuario es extremadamente básico y las pistas son grandes superficies que priorizan el reconocimiento del jugador por encima de cualquier otra cosa.
La comparación resulta curiosa en este caso porque dos pistas paralelas exigen una identificación clara en un aeropuerto real. No basta con colocar rectángulos de asfalto, cada cabecera necesita su designador y las letras L y R permiten diferenciar una pista de la otra. Francis se encuentra muy lejos de ofrecer esa cantidad de información, ya que las líneas centrales, la iluminación y las grandes superficies pavimentadas construyen ilusión, pero la infraestructura transmite bastante menos información de la que necesitaría cualquier piloto o vehículo que tuviera que desplazarse realmente por ella.
También merece la pena recordar el Dodo, un resumen perfecto de la importancia que tenía la aviación para Rockstar. Durante años se difundió que sus alas habían sido recortadas para evitar que los jugadores pudieran estrellarlo contra edificios tras los atentados del 11-S. Sin embargo, la compañía desmintió aquella versión: GTA III estaba concebido alrededor de la conducción y los tiroteos, así que el Dodo nunca se diseñó como un avión comercial. A posteriori, fueron los propios jugadores los que descubrieron cómo mantenerlo volando en el aire durante periodos largos.
El 11-S sí provocó otros cambios relacionados con la aviación. Rockstar reconoció que modificó una trayectoria de vuelo porque podía dar la impresión de que un avión se dirigía hacia un rascacielos, además de alterar otros elementos del juego. Francis International sirve así