La tía Javiera, la rosquillera de las mil sobrinas
ABC España — Sucesos · hace 2 h
Lo suyo fue tocar el cielo de Madrid a base de mordiscos. No es baladí pasar a la posteridad teniendo un puesto de rosquillas. Pero la tía Javiera consiguió algo mucho más difícil todavía: tener más descendientes que los exiliados por la Ley de Nietos. O al menos, eso decían. Su fama fue creciendo a la sombra de San Isidro. Acudía cada año a la pradera desde Villarejo de Salvanés, en Chinchón, cuando estaba mucho más lejos de Madrid de lo que está ahora. De hecho, tía Javiera se movía en burra, tal y cómo acreditó en 1863 el Diario de Avisos, donde se decía que la tía Javiera «instalaría su puesto en el camino de la ermita, a mano... Ver Más