Silvia Severino, psicóloga: “Cada vez que te prometes algo y no lo cumples, debilitas la confianza que tienes en ti mismo”
Infobae · hace 1 h
A menudo damos mucha importancia a cumplir nuestra palabra cuando se trata de los demás. Procuramos llegar a tiempo cuando hemos quedado con alguien, terminar un trabajo en la fecha acordada o estar presentes cuando una persona nos necesita. Sabemos que la confianza también se construye a través de los compromisos que adquirimos y de nuestra capacidad para mantenerlos.Sin embargo, hay otro tipo de compromisos a los que no siempre prestamos la misma atención: los que adquirimos con nosotros mismos. Son esas pequeñas promesas que nos hacemos a diario, desde empezar a hacer ejercicio hasta terminar una tarea pendiente, dedicar tiempo a un proyecto personal o cambiar un hábito que llevamos tiempo queriendo modificar. Muchas veces, sin darnos cuenta, las vamos aplazando.El problema es que posponer constantemente aquello que nos proponemos puede terminar convirtiéndose en una dinámica difícil de romper. Lo que en principio parece una simple cuestión de organización, falta de tiempo o motivación puede tener consecuencias en la manera en que nos relacionamos con nosotros mismos. Y es que cumplir nuestra palabra no solo tiene importancia cuando hay otras personas implicadas.Incumplir nuestras propias promesas también afecta a la confianzaLa psicóloga Silvia Severino (@silviaseverinopsico) pone el foco precisamente en esa relación entre los compromisos personales y la confianza en uno mismo. Según explica, cada vez que aplazamos algo que nos habíamos prometido hacer, no estamos dejando únicamente una tarea sin terminar. También estamos afectando a la percepción que tenemos de nuestra propia capacidad para cumplir lo que nos proponemos.“Cada vez que dices ‘mañana empiezo’ y no lo haces, pasa algo que casi nadie te explica. Cada vez que te prometes algo y no lo cumples, no solo dejas una tarea pendiente, también debilitas la confianza que tienes en ti”, señala la experta.Es una situación que puede resultar familiar. Nos repetimos que mañana será el día para empezar a hacer ejercicio, que esta semana encontraremos un hueco para ir al gimnasio o que terminaremos por la noche ese trabajo que llevamos días posponiendo. Son compromisos que, en principio, parecen asumibles, pero que terminan acumulándose cuando no llegamos a cumplirlos.Severino resume esta dinámica con algunos ejemplos cotidianos: “‘Mañana empiezo’. ‘Esta semana voy al gimnasio’. ‘Esta noche lo termino’”.
¿Es más importante cumplir promesas a otros o las que te haces a ti mismo?
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