Videojuego que recuerda a La Bola Negra: la joya de Steam que Los Javis amarían
3DJuegos · hace 2 h
Es una obra mucho más ambiciosa que cualquier otra creación suya, rompe por completo con aquello a lo que nos tenía acostumbrados, y arrastra peligrosamente ese deje a medio camino entre lo pretencioso y la exageración de una idea que, por querer ser la visión definitiva de algo más sobado que la barandilla del metro, muchos pueden llegar a ver como un absurdo.
A esa perspectiva convertida en clavo ardiendo puedes amarrar dos obras recientes. La primera de ellas es La Bola Negra, la película de Javier Calvo y Javier Ambrossi que llega ahora a los cines entre alabanzas y miradas por encima del hombro. La segunda es Normal Golf Game, el juego de un Luke Muscat que dábamos ya por desaparecido tras crear los éxitos Fruit Ninja y Jetpack Joyride hace ya más de 15 años. Un juego de golf, sí, pero como en la cinta inspirada en Lorca, el error está en juzgarlo antes de entenderlo.
La Bola Blanca de SteamDe La Bola Negra se ha dicho que choca demasiado con todo ese aura de meme a la que nos tenían acostumbrados Los Javis. No sólo porque los clips de Paquita Salas siguen llegando a nuestro timeline casi a diario con la misma frecuencia con la que asoman los de The Office, sino también por cómo el resto de sus obras se agarraban a la farándula más clásica y a la posmoderna con elecciones que, sin dejar de ser duras, tenían ese aroma a chiste de nuestra sociedad. Plantarse ahora ante una historia tan cruda como clásica sobre la guerra civil puede parecer una ruptura pese a que ellos la defienden como una evolución.
Tras el inabarcable pelotazo de Fruit Ninja y Jetpack Joyride, Luke Muscat siguió trabajando en un estilo de juegos con el que nunca llegó a repetir aquella formidable hazaña. Él fue uno de los pioneros que, en plena explosión de los primeros juegos de móvil, supo entender que la diferencia entre el éxito y el fracaso pendía de un hilo tan simple como hacer entender a su público cómo se jugaba a aquello con la mayor simpleza posible. Desliza para cortar fruta. Mantén pulsado para encender el jetpack. Normal Golf Game hace un esfuerzo inconmensurable en representar las antípodas de aquello.
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Nos hemos pasado toda la vida viendo cómo los juegos de golf sacaban el golf de la ecuación. Aquí tienes un palo, aquí tienes un mapa con una línea que te indica hacia dónde apuntar y dónde caerá la bola, aquí está tu barra de fuerza y aquí la de precisión. Ahora pulsa el botón en el momento correcto y deja que la simplicidad de nuestro diseño haga el resto para que tú no debas preocuparte de nada más. Si buscas un atisbo de simulación, está en el viento. En el aire y en este pequeño input en el que marcar en qué punto exacto golpearás la pelota.
Mecánica por mecánica, Normal Golf Game va desmontando todas las reglas que dábamos por intocables para devolverlas al punto de partida, a representar el swing como si los videojuegos de golf naciesen hoy en vez de haberlo hecho hace 42 años. Deshaciéndose de todos los vicios acumulados durante cuatro décadas, convierte el golpeo de la bola en un movimiento de ratón en el que importan los pies, la colocación del palo, hacia dónde mira la cara de este, y hasta lo erguidos que estamos. El golfista, que siempre fue un pegote, ahora es un avatar a todos los niveles. Y en esa transformación del diseño y el control en la que a la sencillez de Fruit Ninja y Jetpack Joyride ni está ni se le espera, el cambio también sabe irremediablemente a ruptura pese a que, una vez más, es evolución.
Durante los primeros golpes es inevitable acordarse de lo que hizo Bennett Foddy con QWOP, Getting Over It o el más reciente Baby Steps, tanto por la idea de trasladar a inputs hasta el movimiento más básico como por la frustración derivada de ello. Es fácil que, en esos compases iniciales, creas que el objetivo de Muscat pasa por crear otro juego difícil más a la espera de que alguien lo llame el Dark Souls de los juegos de golf. Que quiere jugar a hacer el próximo Inscryption pasado por un filtro de rage game con un Tiger Woods de Hacendado como excusa.
Normal Golf Game no es una ironíaLo que entrega al décimo golpeo, en cambio, ese que cuadras en una buena posición, con la fuerza adecuada y el ángulo perfecto para alcanzar el objetivo que el juego te acaba de poner, es una sensación de satisfacción tan potente que, además de saber a gloria, a logro personal, empieza a rasgar una apertura en esa certeza que traías de casa justo antes de empezar: la de que los juegos de golf eran así porque no podían ser de otra manera.
Ni siquiera te hacen falta un centenar de golpes para entender que no es suerte lo que modula el resultado, que hay un patrón en el movimiento de tu mano que puedes seguir casi a la perfección golpeo tras golpeo. Que a veces se te va demasiado alto y demasiado flo