¿Se puede partir el Reino Unido? Qué significa la declaración independentista de Cardiff
elDiario.es · hace 7 días
Escocia, Irlanda del Norte y Gales tienen rutas legislativas y políticas diferentes para ser autónomas, mientras crece la incertidumbre entre la población sobre qué forma tendrá el país en la próxima décadaLos líderes de Escocia, Gales e Irlanda del Norte acuerdan luchar juntos para independizarse del Reino Unido
Más de la mitad de los británicos cree que el Reino Unido sí seguirá existiendo dentro de cinco años. Pero solo el 35% lo tiene claro cuando la pregunta es qué pasará en diez años: el resto contesta que no habrá Reino Unido como tal o no lo sabe. Menos de un cuarto de la población cree que la unión de Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte pervivirá en su forma actual dentro de dos décadas.
Estos datos de la encuestadora Ipsos recién publicados muestran un creciente escepticismo y una brecha en aumento entre Inglaterra y el resto del país, incluso más allá de las regiones tradicionalmente independentistas.
Los líderes de Escocia, Gales e Irlanda del Norte se reunieron este lunes en Cardiff, en Gales, para firmar un memorando de cooperación y proclamar su intención de luchar juntos por la independencia de sus territorios, cada uno a su ritmo y por su camino, pero con la misma intención de separarse del Reino Unido y volver a la Unión Europea. La declaración de Cardiff es solo un acuerdo político, sin efectos legales, pero refleja una corriente en la opinión pública.
A corto plazo, menos personas creen que el Reino Unido se va a romper que las que lo creían en 2019, en plena crisis política y negociaciones infructuosas entonces sobre la salida del país de la Unión Europea. Pero ahora la incertidumbre pensando en el futuro es mayor. “El panorama a largo plazo parece más preocupante para Andy Burnham y el Gobierno del Reino Unido”, explica Emily Gray, directora de Ipsos en Escocia. “Solo el tiempo dirá hasta qué punto, visto en perspectiva, la declaración de Cardiff es un acontecimiento que aceleró la ruptura de la unión o no”.
Tres casos distintos
Después de las elecciones de mayo, los tres territorios –que en el Reino Unido se denominan naciones– están gobernados por primera vez por partidos nacionalistas independentistas.
El Partido Nacionalista Escocés volvió a ganar las elecciones pese al descontento ciudadano y los repetidos escándalos de corrupción. En Gales, el partido nacionalista y europeísta Plaid Cymru ganó los comicios y le arrebató por primera vez el poder a los laboristas, que habían gobernado allí desde siempre. En el caso de Irlanda del Norte, el Sinn Féin gobierna con los unionistas dentro del delicado acuerdo de reparto de poder derivado del acuerdo de paz de Viernes Santo.
Las reivindicaciones son diferentes, pero van en la misma dirección: Escocia, que rechazó en referéndum la independencia en 2014, ha planteado su deseo de volver a hacer una consulta popular debido al Brexit, contra el que los escoceses votaron por amplia mayoría; en Gales, hay menos apoyo a la independencia y los nuevos líderes creen que no es el momento del referéndum, pero sí de reivindicaciones de un reparto diferente de financiación; en Irlanda del Norte, la reclamación es la reunificación con Irlanda y depende de un cambio notable en la opinión pública que permita celebrar una votación.
El líder del Partido Nacionalista Escocés, John Swinney, que gobierna Escocia, dijo este lunes que Andy Burnham será “el último primer ministro del Reino Unido” como tal. El mandato del laborista llega hasta 2029 mientras su partido no decida sustituirlo o el primer ministro no convoque antes elecciones generales. Burnham rechazó esta idea y se declaró firme creyente en la unión.
Cómo se convoca un referéndum
El acuerdo firmado por los nacionalistas John Swinney, Rhun ap Iorwerth, de Gales, y Michelle O’Neill, de Irlanda del Norte, no tiene consecuencias legales. Se trata de un pacto político rubricado como líderes de sus partidos y no de sus gobiernos.
La ruptura del país requiere el consenso político para permitir celebrar los referendos y depende, en gran medida, de la decisión de quien esté en el poder en Londres.
La única consulta prevista expresamente por la legislación es la de Irlanda del Norte, pero incluso en ese caso hay un margen de discrecionalidad. La legislación de 1998, cuando se firmó el acuerdo de paz, establece que Irlanda del Norte podría dejar de ser parte del Reino Unido si lo decide la mayoría de la población en una consulta. El ministro para Irlanda del Norte es quien tiene que decidir convocar un referéndum si le “parece probable” que la mayoría de la población ya no acepta ser parte del Reino Unido.
Algunas de las actuales encuestas ya indican una mayoría a favor de la reunificación de Irlanda, especialmente en el contexto del Brexit. El primer ministro irlandés, Micheál Martin, le va a pedir a Burnham en una reunión en los próximos dí