Salvini, en la cuerda floja: el ministro ultra de Italia sufre una rebelión interna ante el posible descalabro de su partido
elDiario.es · hace 1 días
Una crisis inaudita enfrenta al líder de la Lega y vicepresidente con los líderes del partido en el norte, que piden recuperar las raíces regionalistas y un liderazgo colegiado, menos personalista y más abierto a la base originalRoberto Vannacci, el exgeneral ultra que presiona desde la derecha más radical al Gobierno de Meloni en Italia
Matteo Salvini, líder de la Lega y una de las caras más visibles de la ultraderecha italiana de estos años, vive sus peores días desde que asumió el liderazgo del partido a fines de 2013. Afectado por la reciente escisión del militar Roberto Vannacci, quién fundó una nueva fuerza supremacista que le podría quitar muchos votos, Salvini se enfrenta a una crisis interna en su formación mientras crecen las críticas de líderes leguistas del norte del país, bastión histórico del partido.
Muchos piden al vicepresidente y ministro de Transportes de Italia un cambio de rumbo que devuelva la Lega a su espíritu original, basado en defender el federalismo y las regiones norteñas. Tras más de una década sin casi ver puesto en cuestión su liderazgo, el malestar es tal que algunos piden su relevo, una renovación profunda o una estructura de mando menos centrada en su persona.
A menos de un año para comicios generales, previstos para 2027, los sondeos pronostican un descenso que podría convertir a la Lega en fuerza residual, con apenas el 5% de los votos, lejos de sus máximos históricos de 2019, cuando obtuvo más del 34% de sufragios y fue la formación más votada en las elecciones al Parlamento europeo. Aquel fue el punto álgido de Salvini, quién se perfiló cómo figura de ultraderecha dura y mutó los fundamentos de la formación. La Lega había dejado atrás su regionalismo septentrional para ampliar su presencia en el centro y sur de Italia, transformándose en una fuerza ultranacionalista, euroescéptica y con contundente retórica antimigratoria y defensora de la seguridad, una deriva que no gustó a sectores del partido en el norte.
La Lega en la que yo milité quería el federalismo y tuvo guiños independentistas, pero Salvini la convirtió en una fuerza centralista
Roberto Castelli
— Exministro y exmilitante de la Lega
Ante el declive que muchos temen, son justo estos los que presionan para lograr un giro que evite el desastre. “La Lega siempre fue un partido centrado en el líder, también con Salvini, que colocó a sus hombres leales en puestos clave, pero los rebeldes del norte tienen la fuerza de la protesta y causan mucho ruido. Ahora mismo hay una guerra abierta en la Lega que rara vez se vio”, dice a elDiario.es Alessandro Braga, reportero de Radio Popolare en Milán, experto en la formación ultra y autor del libro “Verdenero: el presente y futuro de la Lega”.
Las trifulcas del partido habían sido muchas históricamente, pero Salvini dio un giro de 180 grados. “Abandonó la defensa del norte y cambió de línea política. ”La Lega en la que yo milité quería el federalismo y tuvo guiños independentistas, pero Salvini la convirtió en una fuerza centralista“, considera en declaraciones a elDiario.es Roberto Castelli, exministro de Justicia en el Gobierno de Silvio Berlusconi entre 2001 y 2006, y miembro de la vieja guardia de la Lega que en 2022 dejó el partido al oponerse a la deriva de Salvini.
Auge y declive de un líder
Salvini llegó a su cúspide de popularidad entre 2018 y 2019, cuando Giorgia Meloni era aún una política secundaria, como ministro del Interior en un gobierno junto al Movimiento 5 Estrellas (M5S). Entonces copó el protagonismo por decisiones como el bloqueo de la entrada de migrantes desde el Mediterráneo central, con una política de prohibición de acceso a puertos italianos de barcos de rescate de organizaciones como la catalana Open Arms. El polémico caso culminó en un proceso judicial en el que fue finalmente absuelto.
Aun así, la credibilidad de Salvini cayó tras cometer errores de cálculo, entre ellos su ruptura con el Ejecutivo de Conte en verano de 2019, cuando quiso aprovechar su pico de popularidad para forzar la convocatoria de elecciones, mientras el M5S le acusaba de priorizar intereses partidistas. Al final, los comicios se evitaron con un nuevo Gobierno entre M5S y el Partido Demócrata, que relegó a Salvini a la oposición. Su imagen ultra también se vio dañada al entrar en el Gobierno de unidad nacional de Mario Draghi en 2021, en plena pandemia. El Ejecutivo caería en 2022 y medidas como los confinamientos o controles sanitarios no ayudaron a la Lega a ganar apoyos.
Salvini está en un callejón sin salida. Es el período más oscuro de su carrera política