Salvar de la ruina la casa del bandolero más legendario: "Es una de las masías más icónicas de Catalunya"
elDiario.es · hace 5 días
La 'Caçadora de Masies' trata de rescatar de un abandono que parecía invitable la imponente finca donde nació el temido y admirado Serrallonga, un lugar con 800 años de historia
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Joan Sala i Ferrer Serrallonga, probablemente el bandolero sobre el que más se ha escrito y cantado en Catalunya, nació en una imponente masía donde hoy ya no vive nadie. Es la Sala de Viladrau, una antigua casa señorial de 800 años, situada a las puertas del Parque Natural del Montseny. Desde hace unos años, un grupo de activistas por el patrimonio se ha propuesto una misión: salvarla del abandono.
La historia de La Sala de Viladrau se remonta al menos al año 1226, cuando aparece documentada como cesión de un clérigo local. Levantada sobre un pequeño montículo, perteneció a la familia Sala, la del bandolero Serrallonga, hasta el 1645. Con los siglos, se fue ampliando, entre otros elementos, con una torre defensiva que es la que le valió la declaración de Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN).
“Es una de las masías más icónicas de Catalunya”, reivindica Marta Lloret, técnica de patrimonio y presidenta de la Fundació Mas i Terra. “Nació como residencia señorial, aunque en la época de Serrallonga probablemente ya era una casa de payés”, sostiene.
Dedicada durante siglos a la ganadería y al trabajo de los bosques, conserva todavía estancias como la sala de amasado de pan o el salador, para almacenar la carne de matanza. La Sala de Viladrau estuvo habitada hasta 2004, y aún albergó la actividad agrícola y ganadera por parte de un labrador hasta 2019. Pero cuando ese agricultor se fue, la masía quedó vacía.
Una de las habitaciones de la masía La Sala
Tres años desde que se cedió
Poco después de que su último residente se fuera, Lloret se enteró de que el futuro de esta centenaria casa familiar estaba en peligro. Para entonces, esta técnica ya era conocida como la Caçadora de Masies, por la cuenta de Instagram con la que se dedica a rescatar del olvido este patrimonio arquitectónico. Quien la puso sobre la pista de la Sala fue nada menos que Quim Torra, el expresident de la Generalitat, informado a su vez por los dueños de la finca, que buscaban ayuda para revitalizarla.
“Los propietarios habían contactado con algunas administraciones por si podían intervenir, pero no obtuvieron respuesta”, relata Lloret. No querían venderla, conscientes del valor histórico y cultural de la masía y de que el destino de estas transacciones suele ser la reconversión de este patrimonio en negocios turísticos, ya sean casas rurales u hoteles.
Finalmente, los amos de la Sala cedieron su uso en 2023 a la Fundació Mas i Terra, que preside Lloret, un gesto que se vivió como una pequeña victoria por parte de los activistas por el patrimonio. Pero desde entonces el reto ha sido aún mayor: elaborar un proyecto arquitectónico y cultural para mantenerla con vida, y buscar financiación para las obras.
Actualmente, se encuentran en este punto tras recibir finalmente el permiso de obras. Han empezado una campaña de micromecenazgo para conseguir 40.000 euros, una parte del coste de arreglar el tejado y otros elementos estructurales. El resto esperan cubrirlo con subvenciones. O con donaciones de algún mecenas. “Estaría bien que algún gran empresario comprometido pusiera dinero”, expresa Lloret.
La leyenda que nació en la Sala
La de Serrallonga es la historia de bandolerismo más célebre de Catalunya, hasta el punto de que ha inspirado obras teatrales y canciones hasta nuestros días. Lo curioso es que Joan Sala i Ferrer no era conocido por el nombre de su casa familiar, Sala, sino por el de la masía de la mujer con la que se casó, el mas Serrallonga de Querós.
Nacido en el mas La Sala de Viladrau en 1594, en el seno de una familia campesina acomodada, S