Fiscal especial de Trump renuncia tras investigación
Telemundo 47 — Nueva York · hace 18 h
Antes de hacerse cargo de la extensa investigación del Departamento de Justicia sobre los adversarios del presidente Donald Trump, Joe diGenova deploró la falta de avances para presentar acusaciones.
Cinco meses después, DiGenova dejó su posición sin presentar un solo cargo, lo que ensombrece el futuro de una investigación que ha entusiasmado a comentaristas de derecha ansiosos por demostrar una teoría poco definida de una conspiración del “Estado profundo” para derribar al presidente republicano.
Funcionarios del Departamento de Justicia siguen adelante pese a la salida de DiGenova, con una oleada de citaciones a exfuncionarios de las fuerzas del orden y de inteligencia que se espera produzca testimonios ante un jurado investigador en las próximas semanas en Fort Pierce, Florida, sede judicial de una jueza federal designada por Trump y considerada afín.
Sin embargo, si finalmente alguien será acusado, y de qué, sigue siendo una incógnita. Los investigadores enfrentan no solo obstáculos legales y sacudidas de personal, sino también una Casa Blanca impaciente tras más de un año de avances y retrocesos.
La investigación conocida de manera coloquial como la “gran conspiración” es el ejemplo más claro hasta ahora de los esfuerzos del gobierno de Trump por aprovechar las facultades de las fuerzas del orden para ejecutar represalias contra los adversarios del presidente. La turbulencia que ha definido la pesquisa deja al descubierto una brecha conocida entre las exigencias de la Casa Blanca de actuar con rapidez y la capacidad del Departamento de Justicia de convertir la letanía de agravios del presidente en un caso susceptible de enjuiciamiento.
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La salida de DiGenova añade nueva incertidumbre a la investigación
La investigación siempre ha sido una tarea difícil, pues busca entrelazar pesquisas separadas del FBI sobre Trump —incluidas las relacionadas con la interferencia rusa en las elecciones y con la retención de documentos clasificados en su residencia de Mar-a-Lago, en Palm Beach, Florida— en un relato coherente de una conspiración gubernamental. Intentos previos de investigar a los investigadores no lograron descubrir el tipo de conducta delictiva que la pesquisa por conspiración pretende demostrar.
“La idea de conectar todas esas investigaciones distintas en una sola conspiración no tiene fundamento”, manifestó el fiscal federal retirado Randall Eliason. “Y luego, quizá más importante, no hay base para alegar que alguna de ellas haya sido realmente un acto criminal contra Trump. Todas han sido verificadas y respaldadas de una u otra manera”.
Si el mandato es inusual, también lo fue la persona elegida para encabezarlo.
DiGenova, de 81 años, fue un fiscal destacado en el gobierno del presidente Ronald Reagan, pero llevaba décadas fuera de él. Acaparó titulares en 2020 después de decir que un funcionario de ciberseguridad que dio fe de la legitimidad de la elección que Trump perdió frente al demócrata Joe Biden debía ser “descuartizado”. DiGenova se disculpó después de que lo demandaron.
Como un destacado promotor de la teoría de que Trump fue víctima de una conspiración del “Estado profundo”, DiGenova fue nombrado en abril poco después de que Trump destituyó a Pam Bondi como secretaria de Justicia porque batalló para procesar a sus adversarios.
El nombramiento fue celebrado por aliados de Trump que consideran la pesquisa un ajuste de cuentas largamente esperado contra exfuncionarios que, según creen, perjudicaron al presidente. El secretario de Justicia Todd Blanche, quien tomó las riendas del departamento tras el despido de Bondi, también pregonó la llegada de DiGenova y escribió en redes sociales: “¡Bienvenido a la pelea, Joe!”.
Para el 10 de septiembre, DiGenova ya se había ido en medio de la frustración del gobierno de Trump por el ritmo y la gestión de la pesquisa. Sus comentarios de despedida sugirieron que no veía un camino hacia acusaciones inminentes.
“Si quieren acusaciones cuando no hay pruebas, tienen un problema ético”, declaró al New York Post.
DiGenova dijo a The Associated Press que esos comentarios fueron sacados de contexto y añadió: