El regreso de una de las sagas de fantasía más importantes de la historia tras 23 años de silencio. Jamás imaginé que Warcraft 3 resucitaría de esta forma
3DJuegos · hace 1 días
Sé que el anuncio de WoW Forever causó conmoción entre millones de jugadores de todo el mundo durante la pasada BlizzCon 2026, pero nada comparable a la emoción que desató el regreso de Warcraft 3 con una nueva campaña 23 años después de que este clásico de la estrategia en tiempo real dijera su última palabra. Y es sorprendente, porque llega tras la debacle del fallido Warcraft 3 Reforged, que llevó a Blizzard a vivir uno de sus episodios más oscuros. Sinceramente, es algo que jamás creí posible. Y os lo dice alguien que se ha pasado años preguntando al estudio por un posible Warcraft 4. No quiero dejarme llevar por el optimismo, pero después de lo que he visto en The Forsaken Kingdom, ese sueño roto vuelve a cobrar vida. Y estoy realmente emocionado.
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Creada por un equipo formado por miembros destacados de la comunidad de Warcraft 3, esta expansión recupera el tono trágico y sombrío del clásico, haciéndonos vivir de primera mano la caída de Lordaeron, hasta convertirnos en uno de los Renegados que junto a Sylvanas Brisaveloz dieron forma a la mítica Undercity (en la cronología de Warcraft, nos lleva a los días previos a WoW Forever) Como fan, es casi imposible no emocionarse con esto. Y no lo digo sólo por lo que vives en esta nueva campaña, que por supuesto, sino principalmente, por lo que transmite.
Volver a Azeroth de esta forma te conecta directamente con los recuerdos de aquel legendario Warcraft 3, sorprendiendo con un gran diseño de misiones, situaciones de combate simplemente espectaculares y un nivel de desafío que exige de ti lo mejor. Es verdad que el tramo final de la aventura pierde bastante el rumbo, sintiéndose más como la típica historia de Marvel y no tanto como la triste epopeya que asocias a este capítulo concreto de Azeroth (ver a Arthas de nuevo cometiendo el regicidio es espectacular), pero incluso así, es un viaje que vale la pena. Con algunos matices, eso sí.
El regreso de Warcraft, cuando nadie lo esperabaVaya por delante que esta nueva expansión me parece bastante buena y muy recomendable si, como yo, te has pasado los últimos 20 años rezando a todos los dioses antiguos por el regreso de esta saga de estrategia. Visto así, Reino Olvidado se siente como un regalo… pero algo caro, la verdad. Son 30 euros por unas 30 horas de historia, que visto así no parece mal plan (50 euros si compras Reforged al completo). El problema es que si lo comparas com The Frozen Throne, la hasta ahora única expansión de Warcraft 3, por el mismo precio ofrecía tres campañas con tres razas jugables distintas, además de la ya mítica campaña con espíritu RPG de Rexxar (La fundación de Durotar), que es precisamente a la que más se parece este nuevo capítulo de historia.
Volver a Azeroth de esta forma te conecta directamente con los recuerdos de aquel legendario Warcraft 3
Esto último es importante porque, en realidad, apenas hay construcción y gestión de grandes ejércitos. La campaña de The Forsaken Kingdom se siente más como una aventura de rol en la que cada unidad cuenta; y su muerte, la de un simple soldado, puede abocar la misión al fracaso. Esto te obliga a jugar con sumo cuidado aprovechando las ventajas tácticas de cada unidad y, sobre todo, la de los héroes, que cuentan además con un árbol de talentos al estilo WoW para personalizar aún más su forma de pelear. A mi me ha encantado porque las misiones, como decía, están en general fantásticamente bien diseñadas, con montones de objetivos secundarios y objetos ocultos con los que puedes aumentar tu poder y el de todo el ejército. Y es un juego bastante difícil.
Si no mides bien tus pasos sufrirás más bajas de las debidas y entonces, cuando llegue una batalla desafiante, y las hay a montones, te encontrarás ante un muro prácticamente insalvable. Esta rigidez en el diseño puede no ser del agrado de todo el mundo, especialmente de los que buscan una experiencia más cercana a un RTS tradicional, pero como digo, encaja bastante bien con la esencia Warcraft 3. Simplemente, me habría gustado que hubiera algo más de equilibrio entre su lado RPG y el estratégico. Pero incluso así, cuesta resistirse a lo que plantea Blizzard en este nuevo episodio de Warcraft.
El juego está plagado de momentos brillantes, con especial mención para las batallas contra jefes que plantean sus propios desafíos con mecánicas específicas, muy al estilo de lo que podrías esperar de WoW. Esto significa que no basta con lanzar a todas las tropas contra el enemigo de turno: hay que esquivar ataques de área, realizar acciones específicas y proteger siempre a los héroes para que no sufran una muerte prematura. La campaña de Reino Olvidado es igualmente variada, con situaciones de juego muy