Redwood City: se convirtió en madre, abuela y líder comunitaria ejemplar a pesar de las vicisitudes
Telemundo 48 — Área de la Bahía · hace 11 h
Hay historias que se cuentan en fotografías, recuerdos de una vida que quedó atrás y de todo lo que vino después.
“Esta es mi nieta Denis, que cuando me vine fue la que más me dolió dejar por ser tan, tan inocente, tan pequeña, al igual que mis hijos, los que dejaba allá”, recordó Trinidad Villagomez.
En busca de un mejor futuro para sus hijos, en el 2001, Trinidad dejó su natal Michoacán y llegó a Redwood City con uno de sus tres hijos. Pero tuvo que dejar atrás a los otros dos, a su nieta y a su madre.
“Mi mamá estaba enferma y me dice: ‘Mija, ya creo que no te voy a volver a ver’ y yo le dije: ‘Madre, nos vamos a volver a ver, yo solamente voy por tres años’ “, aseguró Trinidad.
Esos tres años se alargaron y quien nunca olvidó aquella despedida fue Fabiola. Tenía apenas 18 años y ya era madre.
Manténte al tanto de las noticias locales y del estado del tiempo. Suscríbete a nuestros newsletters gratuitos aquí. SUSCRÍBETE
“En el momento en el que te despides, es un dolor, es un dolor, pero es un dolor que tiene un propósito”, aseguró Fabiola, hija de Trinidad.
Un propósito que a veces toma tiempo entender.
Mientras Trinidad luchaba por darles una mejor vida a sus hijos, su corazón seguía en México.
Además de la distancia, aquí enfrentó otra realidad, aprender un nuevo idioma y sobrevivir en una de las zonas más caras del país.
“El idioma fue una de las barreras, el no poder sobrevivir aquí con los salarios que había. No había un control de renta aquí en Redwood City, ni un tope, siquiera subían las rentas $1,000 $500, y la gente se estaba yendo”, dijo Trinidad.
Su propia experiencia la llevó a luchar por otros. Trinidad se involucró con Fe en Acción como voluntaria y desde entonces ha sido parte de los esfuerzos por lograr viviendas más asequibles y que las familias puedan permanecer en Redwood City.
“En el 2020 pasó el tope que ahorita tenemos a nivel estado, que es el AB-1482 que se logró. bendito sea Dios luchando, luchando, así como ahorita estamos luchando acá nuevamente por el control de renta, aquí en Redwood City lo logramos”, aseveró Trinidad.
Mientras luchaba por mantener un hogar para su comunidad, poco a poco también logró reunir al suyo.
En 2007, Fabiola llegó a Estados Unidos con su hija de siete años, pero aquí enfrentó otra separación.
“Al papá de mi hija lo deportaron. Ese fue otro momento difícil porque te haces una idea de que vas a formar una familia y va a ser para siempre. Entonces lo deportan y todo cambia. Vuelvo a ser mamá soltera”, aseguró Fabiola.
Pero una vez más, fue su mamá quien le mostró cómo seguir adelante.
“Mi mamá rompió la barrera del idioma, del miedo a comunicarse, del miedo a enfrentarse a otra cultura. dije es es algo que yo puedo también”, dijo Fabiola.
Hoy, Fabiola también es voluntaria de Fe en Acción, siguiendo el ejemplo de su madre.
“Recuerdo cuando mi abuela le hablaba a sus plantas. Ahora entiendo. Ahora te veo a ti, la recuerdo a ella”, enfatizó Fabiola.
Después de 25 años, los tres hijos de Trinidad viven en Estados Unidos. Dos de ellos en Redwood City, el lugar al que llegó buscando trabajo, terminó convirtiéndose en hogar.
“Aquí habemos mucha gente que es de Michoacán, que tenemos unas culturas tan bonitas que tenemos pues, esa empatía por la familia, por la unidad, por tantas cosas que nos que nos unen”, indicó Trinidad.
Quizá hay una fotografía que resume todo ese viaje.
“Esta es la foto que me tomé el día que conocí el Golden Gate, el famoso Golden Gate de aquí de San Francisco”, recordó Trinidad. “Yo cuando vivía en México era un sueño que yo miraba las fotos del Golden Gate, San Francisco, una ciudad muy mentada, y yo decía: ‘¿será que una vez yo podría llegar a ver ese Golden Gate?´”, aseveró Trinidad.
Algunos sueños exigen sacrificios y para Trinidad significó vivir lejos de su familia.
Pero hoy, puede decir que logró lo que soñaba y que estar nuevamente juntos ha sido la verdadera recompensa.
“Si yo volviera a vivir esta vida, los elegiría entre todas las vidas, porque han sido buenos hijos, buenos nietos y ha valido la pena”, añadió Trinidad.