Quiere ser el Fire Emblem más completo y lo consigue, pero esa ambición también le pasa factura. Análisis de Fire Emblem: Fortune's Weave
3DJuegos · hace 6 días
Se dice que, en el género fantástico, sobre todo en literatura, los prólogos son un peligro. Verter demasiada información sobre tu rico mundo puede fulminar una narración: al lector, nada más comenzar, todos esos datos ni le van ni le vienen, y lo más probable es que los olvide en unas horas. Esto ocurre bastante en los Fire Emblem, pero especialmente en este Fortune's Weave. El nuevo juego de Intelligent Systems tiene la curva de aprendizaje más escarpada de la saga, hasta el punto de que vas a pasar las próximas 30 horas o más sin establecer apenas conexiones con ese prólogo que, además, ya es bastante extraño de por sí, al mezclar elementos de fantasía y ciencia ficción.
No llamaría tanto la atención si el juego principal no tuviera ya un arranque bastante lento, porque este Fire Emblem introduce un sistema de turnos y calendario que tarda en cobrar sentido, hasta que entras en su bucle jugable. Ahora, entre combates importantes, tenemos una serie de días y turnos que podemos invertir en actividades por la ciudad principal o por todo el mapa. Esto convierte buena parte de la experiencia en algo muy similar a la estrategia de gestión, donde tan importante es combatir como administrar los recursos: entrenar, servir en los templos, explorar, conseguir materiales, convencer a otros luchadores para que se sumen al grupo y realizar misiones secundarias.
Si empiezo este análisis así es porque quiero ser sincero: al principio, la cuesta es muy dura si lo que quieres es disfrutar de la historia y los combates. Pero, aunque cuesta entrar, lo cierto es que, como los buenos juegos de estrategia de gestión, al final engancha. Tarda, sí, pero engancha. Una vez que dominas el sistema, empiezas a pensar en cómo distribuir de manera óptima cada turno, conseguir los mejores regalos para sumar más tropas a tu equipo y hacerte con las mejores armas, bendiciones y habilidades.
Además, una mala gestión en este Fire Emblem se paga especialmente cara, sobre todo si juegas en Difícil y, más aún, en el modo en el que los aliados caídos no regresan. Llega un momento, y no tarda demasiado, en el que el juego castiga con dureza tus errores o tu falta de preparación. Creo que Intelligent Systems ha querido hacerlo así porque, a su vez, te da más herramientas que nunca. Desde el primer turno hasta el día del combate sabes exactamente lo que te espera y qué armas o unidades deberías tener para llegar lo mejor preparado posible. Además, esa opción de retroceder turnos que se fue incorporando a la saga es más precisa que nunca: la bendición de la diosa Fortuna permite rebobinar hasta un movimiento concreto de una unidad para corregir posibles errores o evitar las consecuencias de un golpe crítico enemigo.
Fortune's Weave ha querido combinar lo mejor de las dos vertientes de la saga: la narrativa de Three Houses y la jugable de Engage
Y es que los combates son muy buenos de por sí. Podríamos decir que Fortune's Weave ha querido combinar lo mejor de las dos vertientes de la saga: la más ambiciosa y narrativa de Fire Emblem: Three Houses y la más centrada en lo jugable de Fire Emblem Engage. Lo hace con mapas en los que cada vez importa menos acabar con el comandante y las condiciones del terreno cobran mayor relevancia.
Pero, en su empeño por ser el Fire Emblem más completo, también es verdad que a veces se pasa de ambición. Hay tantas cosas que hacer entre misión y misión que quizá no te apetezca dedicar toda tu próxima sesión de juego a recolectar materiales, comprar regalos y buscar a cada aliado que te interesa para entregárselos, ir a comer, a las termas, al teatro y a ese sinfín de actividades que incluye. Quizá la más destacada sea la exploración de mazmorras adicionales, aunque no siempre por las mejores razones, sino porque ejemplifica bien esa ambición desmesurada.
En estas mazmorras, donde encontramos buenas recompensas y materiales, el juego se convierte casi en un JRPG de exploración de mazmorras. Luchamos con un nuevo sistema parecido al de un Final Fantasy o un Persona, aunque en el fondo siga siendo un Fire Emblem. El problema es que la falta de profundidad de esta mecánica la vuelve bastante absurda. Apenas hay estrategia y terminas atacando de cualquier manera sin demasiada penalización. Intelligent Systems lo sabe, hasta el punto de haber colocado un botón para saltarte el combate por completo, y prácticamente nunca vas a morir en el proceso.
Mientras aprendes todos estos sistemas y distingues lo que vale la pena de lo que no, Fortune's Weave se hace pesado. Pero, una vez que lo dominas todo, las cosas fluyen de otra manera. Empieza a surgir ese efecto de "un turno más" y las ganas de optimizarlo todo: desbloquear los atajos para moverte rápido por el mapa, cumplir las misiones secundarias aunque tengan cero peso narrativo y, por supuesto, conseguir