Cuando Jordi Pujol, en los primeros años de Convergència Democràtica (CDC), hablaba de la socialdemocracia sueca como modelo para Cataluña, Josep Pla le recordó un pequeño inconveniente: en Cataluña no había suecos. La observación, tan socarrona como el escritor, ilustra las peculiaridades de una comunidad que suele declararse más de izquierdas de lo que sociológicamente es. Varias décadas después, poco ha cambiado. Mientras el discurso progresista sigue monopolizando la esfera pública y en la privada cuesta dar con quien se declara de derechas, el tuétano de Cataluña sigue estando formado en buena parte por comerciantes, empresarios, profesionales y familias para las que un piso es el ahorro de toda una vida. Pujol lo supo entender y Junts parece que se... Ver Más