Los comerciantes de Sol se niegan a hablar. No porque no quieran, sino porque no pueden. «No estamos autorizados para dar ese tipo de información ni hablar con los medios de comunicación». Es la respuesta que más se repite cuando este periódico pregunta en los establecimientos del entorno de la plaza cómo está afectando la acampada a su actividad comercial. Son muchos los empleados que guardan silencio y remiten cualquier consulta a la compañía, pero siempre hay quien no tiene reparos en contar cómo están viviendo estas dos últimas semanas, desde que se asentaron las primeras tiendas. Todos coinciden: cierres anticipados y caídas de hasta el 60 por ciento en las ventas. Lo que comenzó el pasado 26 de septiembre... Ver Más