Desde que el PSOE cayo en manos de la izquierda caviar -véase el Congreso Extraordinario de 2001- la política de confrontación empezó, primero, con el loco Pacto del Tinell. Primero, aislar e impedir el acceso del PP a posibles gobiernos a cualquier nivel (local, autonómico y estatal), lo que nos llevó a una política de alianzas que terminó en el 'gobierno Frankestein' que agoniza de mala manera. El pueblo español no necesita ni muros ni bloques; queremos políticas publicas que resuelvan los problemas de todos y no solo enriquezcan a las elites dirigentes, como Zapatero y sus joyas. Esta semana la dirección del PSdeG -la que me expulsó por denunciar la corrupción del gobierno municipal, recuerden el empleo falso con... Ver Más