ONU con crisis de financiación: EEUU adeuda 1.300 millones
elDiario.es · hace 18 h
Estados Unidos no solo ha dejado de pagar buena parte de sus contribuciones voluntarias, sino que tampoco paga sus cuotas obligatorias para mantener la única organización internacional universal que lucha por mantenerse en pieRecibe cada martes en tu correo el análisis de la semana internacional de Javier Biosca
Nueva York acoge esta semana a todos los líderes mundiales en la gran cita de la Asamblea General de la ONU. Detrás de los discursos grandilocuentes sobre diplomacia, acción humanitaria y paz, se esconde una realidad mucho más cruda: la organización apenas puede pagar a sus trabajadores, sus agencias han despedido a miles de empleados y muchos de sus programas (vitales —en el sentido literal de la palabra— para millones de personas) están en el aire.
Para comprender la magnitud del problema, tenemos que entender cómo se financia la ONU. Por un lado tenemos aportaciones obligatorias y, por otro, las contribuciones voluntarias. Cada país tiene que pagar su parte obligatoria en función de su tamaño y esos fondos van destinados a financiar el presupuesto anual regular de la ONU, que para 2026 ha sido de 3.450 millones de dólares, una cifra irrisoria comparada, por ejemplo, con los 50.700 millones de dólares del presupuesto del Departamento de Estado de EEUU. Por no hablar de los 960.000 del Departamento de Defensa.
EEUU es el principal contribuyente y le corresponde pagar el 22% de ese presupuesto de la ONU, es decir, aproximadamente 759 millones. Pero EEUU no paga y debe 1.312 millones a la organización. Y eso después de haber transferido hace unos días a la organización 725 millones, prácticamente lo justo para que no se le aplique el Artículo 19 de la carta, que establece que un Estado miembro pierde su derecho a voto en la Asamblea General si sus deudas pendientes superan dos años de contribuciones obligatorias.
Por otro lado están las contribuciones voluntarias, que forman el grueso del presupuesto de la ONU y que van destinadas principalmente a las distintas agencias de Naciones Unidas (ACNUR, UNICEF, UNESCO...). Además, la inmensa mayoría de este dinero anual va destinado exclusivamente a lo que exijan los donantes, lo que no permite al ecosistema ONU priorizar y organizar su trabajo. Esto hace que estos fondos anuales, además de frágiles y volátiles, estén sometidos a la agenda política de cada gobierno en cada momento.
La cuestión es si debemos aceptar ese dinero en esas condiciones, sabiendo que salvará millones de vidas, o no; y, en este momento, me encuentro en una situación en la que digo que no puedo aceptar ese dinero en esas condiciones... pero me quedo despierto por las noches preguntándome cuántas personas morirán por mis principios y los del sector
Tom Fletcher
— jefe de Asuntos Humanitarios de la ONU
Además de no pagar sus cuotas obligatorias, EEUU también ha cortado la inmensa mayoría de los fondos voluntarios, en los cuales también es el principal donante del mundo.
He hablado de esto con varias personas que están o han estado trabajando en la ONU. “El presupuesto fijo es muy pequeño y financia lo mínimo indispensable. Por eso son tan vulnerables. Cada año, muchas agencias empiezan de cero”, dice una de estas personas. “Esa vulnerabilidad siempre ha sido así, pero ahora es a una escala mucho más grande. Ya no es cuestión de trabajadores, es que no sabemos qué programas van a existir. A eso hay que sumar miles de despidos por recortes”, añade.
“¿Y qué han quitado los donantes? Las cosas que ya no son una prioridad política para ellos, como por ejemplo EEUU y todo lo que tenga que ver con el cambio climático o el género”, explica. “A su vez, otros muchos donantes que llevan años dando dinero para cambio climático critican la posible suspensión de esos programas. Las agencias tienen dos opciones: hacer caso al mayor donante y sacrificar a los otros o hacer caso a los otros y enfadar al principal donante. ¿Y qué han hecho? Pues muchos no han tomado una decisión y están en estado de parálisis con programas que no saben si van a sobrevivir”.
Una financiación con muchas condiciones
Tom Fletcher, jefe humanitario de la ONU, ha sido muy claro en los últimos meses: “Cuando te enfrentas a una especie de recorte del 50% en general, lo que intentas es simplemente detener la sangría, así que en este momento tengo el pulgar en varios diques y es realmente duro”.
Fletcher denunciaba que podría haber financiado todo su plan para salvar 87 millones de vidas con el equivalente a lo que se gasta en dos semanas “en la guerra imprudente [contra Irán]”. “Ya sea que hagan recortes por razones ideológicas, porque están demasiado ocupados bombardeando a otro o porque se sienten más inseguros en casa y tienen que invertir más en defensa y menos en genero