El nuevo Camp Nou: de la arquitectura de masas a la arquitectura de mercado y para VIPs
elDiario.es · hace 20 días
La explotación económica gana peso y modifica la experiencia de la grada: los nuevos palcos introducen una fractura física en el enjambre inmenso de asientos que durante años hizo del estadio del Barça un foro colectivoLa constructora del Camp Nou presenta un ERE para 399 trabajadores
El nuevo Spotify Camp Nou empieza a convertirse en un edificio que ya puede ser observado, recorrido y discutido por la parroquia tribunera blaugrana. Después de tres años de obras, la tercera gradería ha adquirido prácticamente su forma definitiva y sobre ella empieza a levantarse la estructura que sostendrá la futura cubierta, cuya volumetría permite ya intuir el aspecto definitivo del estadio.
Quizás lo más llamativo sea la aparición de las cristaleras de los dos nuevos anillos VIP, que introducen una presencia inédita en la sección del Camp Nou y rompen la imagen continua de un manto de asientos que durante décadas había vestido el graderío. El tercer piso se abrirá progresivamente durante la temporada 2026-27 y la cubierta, último gran elemento de la intervención, está prevista para el verano de 2027 y devolverá al equipo a la montaña de Montjuic temporalmente.
Este nuevo doble anillo acristalado destinado al hospitality suma alrededor de 32.000 metros cuadrados, una superficie equivalente, aproximadamente, a la de una torre entera como podría ser la Torre Glòries. El término hospitality engloba el conjunto de servicios y espacios de carácter premium que el estadio ofrece, desde los nuevos palcos privados y suites hasta las localidades con servicios exclusivos.
Todo ello se traduce en nuevos recintos privados y butacas de alto standing. El Barça calcula que esta nueva explotación del estadio permitirá generar unos ingresos de 350 millones de euros, una cifra que ayuda a entender hasta qué punto el hospitality ha dejado de ser un complemento del espectáculo para convertirse en una de las piezas centrales de los nuevos estadios.
El Camp Nou que se está construyendo permite empezar a juzgar decisiones que hasta ahora sólo podían intuirse sobre el papel. Para entenderlas conviene volver precisamente al proyecto que dio origen a esta transformación y, antes todavía, a aquel otro concurso que precedió al actual y que en 2007 ganó Norman Foster, cuya propuesta de envolvente gaudiniana para el estadio nunca llegó a ejecutarse.
Imagen virtual del proyecto de Nikken Sekkei y Pascual Ausió
En 2016, el concurso convocado por el FC Barcelona escogió la propuesta presentada por Joan Pascual-Ramon Ausió Arquitectes junto al despacho japonés Nikken Sekkei. El proyecto planteaba una operación bastante más radical que la de sus rivales y, paradójicamente, a la vez más contenida. El nuevo Camp Nou no debía envolverse en una nueva fachada espectacular que ocultara su estructura, sino que debía aparecer prácticamente desnudo, con la estructura a la vista y una sucesión de grandes balcones perimetrales desde los que el estadio se relacionaría con la ciudad.
Era una propuesta particularmente afortunada porque entendía que el Camp Nou podía encontrar su nueva identidad precisamente en aquello que los estadios contemporáneos parecían empeñados en esconder. Mientras el fútbol internacional se llenaba de cubiertas imposibles, fachadas multimedia, pieles tecnológicas y envolventes plateadas, el proyecto de Pascual-Ausió y Nikken Sekkei proponían una arquitectura más cercana a la tradición mediterránea del mirador, un edificio abierto en el que los espectadores formarían parte de su propia imagen.
La propuesta planteaba además una intervención especialmente respetuosa con el Camp Nou de Francesc Mitjans, inaugurado en 1957. En lugar de sustituirlo por completo, conservaba las dos primeras graderías del proyecto original y añadía una tercera gradería perimetral, que completaba el volumen del estadio hasta darle su nueva capacidad.