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Nerea Pérez de las Heras: "Las discapacitadas no peleamos con la silla de ruedas sino con las escaleras y la burocracia"

elDiario.es · hace 20 días
La periodista habla en 'Fantasma' sobre el accidente por el que perdió parte de una pierna en 2023: "La sanidad privada no es lo mismo que la pública, pero de pago. No mezclemos derechos con negocios"Adelanto editorial - 'El amor': cómo relata Nerea Pérez de las Heras en 'Fantasma' el accidente que le cambió el cuerpo y la vida

En el verano de 2023, Nerea Pérez de las Heras sufrió un accidente en el mar. “Mi pierna derecha se me adelantó en la muerte. La hélice de un barco nos separó”, explica la periodista en Fantasma (Alfaguara), el libro en el que ha convertido la experiencia por la que terminó perdiendo parte de su pierna derecha en un alegato en favor de la sanidad pública y una reivindicación del coste de los cuidados, la hostilidad de las ciudades para las personas con discapacidad y el cuerpo humano.

Tras largos periodos en el hospital, cirugías, rehabilitación, trámites, muchos trámites, paciencia, sostén en su familia, pareja y amigas; y persistente resistencia, ahora camina con una prótesis, sigue viviendo en un quinto piso sin ascensor y ha aprendido a dejarse en paz. No hay ni un ápice de autoayuda edulcorada en sus páginas, pero sí crudeza, vulnerabilidad, rabia y profundo agradecimiento, también a sí misma, por haber sido “una bestia”.

Fantasma es en parte un ejercicio de memoria sobre su accidente y todo lo que vino después, ¿cómo le ha sentado escribirlo?

Ha sido un trabajo muy difícil, largo y sacrificado, que he tenido que compaginar con otros trabajos porque soy autónoma. El libro no es nada terapéutico, mi primera ambición es que funcionara literariamente, que fuera narrativamente redondo y para eso he tenido que purgar mucho de la propia experiencia. Ha habido que volver a momentos que fueron muy difíciles, pero no podía haber 250 páginas de revoltura, porque eso es inaguantable. Y además no era lo que yo buscaba, quería contar otras historias, ramificar mi experiencia personal.

¿Habría que replantear cómo podrían ser los hospitales más habitables y amables?

Cuando me sacaron de la Unidad de Reanimación y me dijeron que la habitación que se había quedado libre era de una sola cama, me sentí como en el Ritz. Lujo absoluto. Mi mujer podría dormir en la butaca los días que fuera necesario, íbamos a tener intimidad. Mis padres han sido dependientes durante muchos años, en los que junto a mis hermanos he sido acompañante, pasando noches encajonadas. Y sí, está la falta de intimidad, pero también el logro civilizatorio de que casi todo el mundo, porque hay gente que también está excluida de la sanidad pública, tenga acceso a ella.

La experiencia en el Hospital de Mallorca fue perfecta, dentro del horror. Me sentí muy cuidada y muy afortunada de la chiripa y la lotería de haber nacido en el país en el que nacido. A veces se nos olvida la suerte que tenemos y lo azaroso que es que hayas nacido en un lugar con estado de bienestar y no en otro. Si le dedicáramos un poquito de reflexión, miraríamos de otra manera a la gente que no vive en democracia ni estado de bienestar, que no sabe lo que es la sanidad pública, y que viene a nuestro país.

¿Reaccionamos suficiente a que la sanidad sea cada vez más un negocio y esté cada vez más privatizada?

Es que además, no solamente eso, hay como una creencia absurda de que la sanidad privada es lo mismo que la pública, pero de pago. Y no. Una es un derecho y atiende a cualquiera, sea su condición rentable o no; y la otra es un servicio, una empresa a la que tú puedes acudir, en la que eres un cliente. Si no eres rentable, te expulsarán o el tratamiento no será el adecuado. Es algo opcional, a lo que yo he recurrido, pero no mezclemos derechos y negocios, porque no son lo mismo.

En el título del libro hace referencia a la sensación de miembro fantasma que sintió con su pie después de que se lo cortaran.

La pregunta que más se repite, incluso desde los sanitarios, es si sigues sintiendo el miembro amputado. Las experiencias de las personas amputadas con los miembros perdidos, que parecen un poco del más allá, son una reacción del sistema nervioso que mantiene un mapa del cuerpo completo y busca el miembro perdido con una sobrerreacción.

La palabra fantasma es perfecta para describir lo que te pasa en el cuerpo cuando tienes una pérdida, igual que las mujeres con cáncer de mama a la que les amputan el pecho. Es una manera muy poética de entendernos a nosotras mismas rodeadas de muchas ausencias, de versiones anteriores, de juventud, de ese padre que se murió, de esa pareja que se fue. Todos esos fantasmas nos acompañan todo el rato.





La sanidad privada no es lo mismo que la pública, pero de pago. No mezclemos derechos con negocios

Nerea Pérez de las Heras
— Periodista
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