“La naturaleza es gratis”: por qué las Dunas de Maspalomas son una reserva protegida solo sobre el papel
elDiario.es · hace 3 días
Después de analizar siete años de vigilancia del espacio más emblemático del sur de Gran Canaria, un estudio concluye que el control sigue siendo insuficiente y que el perfil de los visitantes tampoco ayuda. Los investigadores reclaman un enfoque multisectorial para salvar el áreaCómo la actividad humana ha permitido que una planta exótica invada las Dunas de Maspalomas
Eran los meses de abril y mayo de 2018. Investigadores de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) acudieron al espacio protegido de las Dunas de Maspalomas, en el sur de la isla, para preguntar a los turistas que traspasaban los límites de la reserva por qué lo hacían. La intención era conocer la psicología, motivaciones y justificaciones de aquellos que estaban destruyendo el área. Medir su “sensibilidad ecológica”. Y los resultados fueron cuando menos reveladores.
El 78,2% de los encuestados (101 en total) no sabía que se encontraba dentro de una Reserva Natural Especial protegida. Solo el 40,6% sabía que existían normas y el 62,4% desconocía la existencia del Centro de Interpretación. Además, muchos usuarios se opusieron rotundamente a pagar una tasa para la conservación de las dunas. De los 28 que justificaron su rechazo por escrito, el 60,7% de ellos afirmó que “la naturaleza es libre y pública” y que, por tanto, el acceso debe ser gratuito; el 21,4% argumentó que una tasa sería perjudicial para el turismo local; y el 7,14% advirtió de que no volvería a visitar las dunas si tuviera que pagar.
Ese mismo año, también en 2018, los investigadores de la ULPGC mapearon 298 puntos dentro de la reserva donde se habían acumulado residuos o destruido vegetación endémica. El proyecto Masdunas, del Cabildo de Gran Canaria, logró restaurar 295 de ellos y retiró poco más de 2.000 metros cúbicos de restos vegetales entre 2019 y 2023. Pero, aunque las zonas señaladas en 2018 fueron casi recuperadas por completo, la imposibilidad de mantener una vigilancia las 24 horas ha provocado la aparición de nuevos focos de degradación en áreas previamente intactas y en las zonas de mayor tránsito.
Todo ello hace que la Reserva Natural Especial de las Dunas de Maspalomas parezca una reserva solo sobre el papel, según un estudio publicado en la revista ‘Journal of Outdoor Recreation and Tourism’. La investigación muestra que en el interior de este espacio continúan realizándose de forma habitual actividades prohibidas que provocan la destrucción de hábitats y que, pese a las medidas desplegadas para frenar su degradación, es necesario tomar decisiones “sólidas” que involucren a todas las partes implicadas.
“A pesar de haber eliminado algunos refugios, hemos visto que se siguen organizando (a través de redes y páginas web) para poder entrar en la reserva cuando no hay vigilancia. Esto hace que, aunque haya un compromiso por conservar el espacio, de un año para otro o en cinco años no puedes cambiar la mentalidad de la gente. Eso solo lo consigues con un bombardeo diario”, explica Carolina Peña-Alonso, investigadora del grupo del Instituto de Oceanografía y Cambio Global de la ULPGC y primera autora de la publicación.
Operarios de Gesplan restauran zonas degradadas de las Dunas de Maspalomas.
La investigación destaca varios factores que complican la protección de las dunas. Uno de ellos es la dificultad de educar a una población turística que permanece de media una semana en las Islas. El visitante puede concienciarse durante su estancia, pero ese conocimiento no necesariamente se mantiene. El esfuerzo pedagógico pierde efecto cuando coge el avión de vuelta a casa. Y así con los más de dos millones de turistas que visitan Maspalomas cada año.
Algunos turistas extranjeros también muestran una especie de “sentimiento de propiedad” cuando construyen refugios en la reserva, indica Peña-Alonso. Además, en “numerosas ocasiones”, los infractores eran visitantes habituales que pare