Trasplantes sin rechazo: la técnica que elimina medicinas de por vida
elDiario.es · hace 11 h
Francisco Hernández-Oliveros y Antonio Pérez Martínez, médicos del Hospital Universitario de La Paz, acaban de abrir la puerta a los trasplantes del futuro con una técnica que evita el rechazo y prescinde de los medicamentos de inmunosupresión Exclusiva - Médicos españoles crean los trasplantes del futuro: órganos “de por vida y sin rechazo”
Según la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), si la nueva técnica de trasplantes creada en el Hospital Universitario de La Paz pasa la fase de seguridad y se consolida, podría cambiar radicalmente la vida de los pacientes trasplantados. Se trata de una fórmula que permite realizar trasplantes que el cuerpo del receptor reconoce como propios y no necesitan medicación, gracias a un pasaporte inmunitario obtenido de la médula del donante. Sus creadores son el oncólogo Antonio Pérez Martínez y el cirujano Francisco Hernández-Oliveros.
Además de enseñar al sistema inmunitario a que admita un órgano trasplantado como propio y que el receptor no requiera la agresiva medicación inmunosupresora de por vida, la técnica permitiría que hubiera más órganos disponibles. Si eliminamos la necesidad de retrasplantes continuados en los pacientes más jóvenes, explican los especialistas, se liberarían entre un 20 y un 50% de las listas de espera de retrasplante, con un gran impacto para el sistema. Hablamos con los dos médicos que han creado la técnica en la redacción de elDiario.es.
¿Cómo creen que esta nueva técnica puede marcar un antes y un después?
Pérez Martínez: Es un gran progreso, principalmente porque la extracción del órgano sólido junto con la extracción de la médula y de ahí hacer ese cóctel celular que hacemos le permite al receptor generar una tolerancia al órgano que ha recibido. Por lo tanto, disminuimos considerablemente las posibilidades de que lo acabe rechazando. Y además, el objetivo final es que consigamos minimizar la inmunosupresión farmacológica, que, por otro lado, la tienen que tomar de por vida.
¿Es un nuevo tipo de trasplante? ¿Podríamos llamarlo así?
Hernández: La idea no es totalmente nueva porque ya se intentó en los inicios del trasplante de órgano sólido, pero no teníamos la tecnología para seleccionar las células que van a promover esa tolerancia sin hacer daño. Hay que rescatar una idea antigua con los medios que tenemos hoy.
¿Cómo describirían de una manera muy sencilla lo que consiguen con esta técnica?
Pérez Martínez: Estamos muy acostumbrados a hablar del éxito del trasplante, pero hay una cara B: los pacientes, para tolerar el órgano, necesitan tomar medicación de por vida. Es inevitable. Cuanto más joven eres o más niño eres, la necesidad de un retrasplante es la norma. Entonces, para evitar el retrasplante o las complicaciones derivadas de la inmunosupresión farmacológica de por vida, la propuesta que realizamos es: ¿por qué no, con un único trasplante, podemos generar una tolerancia a ese órgano y que, por lo tanto, no sea rechazado porque entiende que forma parte del propio paciente? Ese juego es el que hacemos con la tolerancia y lo hacemos a través de las células encargadas de reconocer lo propio de lo extraño, que son las células del sistema inmune.
Hernández: La ventaja de este nuevo enfoque es que el donante proporciona el órgano y además proporciona ese cóctel celular para evitar que sea rechazado. Es una nueva estrategia y todo partiendo del propio donante. Evidentemente, vamos a seguir necesitando los fármacos, pero la idea genérica es un aprovechamiento mejor, una optimización de esa terapia celular que proviene del donante.
El donante proporciona el órgano y además proporciona ese cóctel celular para evitar que sea rechazado
¿Cómo explicarían, de manera muy gráfica, cómo es el proceso del “doble trasplante”?
Pérez Martínez: En el momento que aparece un donante cadáver, se genera un flujo organizado por la Organización Nacional de Trasplantes. Los cirujanos extraen los órganos y, en aproximadamente 25 o 30 minutos, procedemos a la extracción mediante aspiración de los cuerpos vertebrales de la médula ósea que está contenida en esa materia esponjosa. Hasta obtener aproximadamente 100 mililitros de ese valioso líquido. Una vez hemos acabado, volvemos todos al hospital donde está el paciente. El equipo quirúrgico comienza el implante de los órganos que necesita y en el equipo hematológico hacemos lo que llamamos la cirugía celular, que consiste en separar o quedarnos con las células que queremos infundir que tienen esas propiedades de inducir la tolerancia. Este proceso dura 24 o 36 horas y el producto queda congelado y guardado. Al paciente se le realiza el trasplante de órgano sólido, se recupera de todas las complicaciones derivadas del procedimiento y, una vez que el paciente se ha recuperado, procedemos a la infusión de nuestro cóctel celular.