En un momento tan crítico, España necesitaría un Parlamento que conservara algo de su sentido institucional, que no es otro que producir el interés nacional que legítimamente sólo él puede producir. No es en absoluto pueril o ingenuo exigir a nuestros representantes que hablen responsablemente sobre la seguridad del estado, sobre cuáles deben ser nuestras relaciones con países que supongan amenazas para nuestra integridad o sobre qué sentido tiene contar en el Estrecho con bases extranjeras que no solo no parecen servir para garantizar nuestra seguridad, sino que quizá actúen en contra de ella. En su lugar, el Congreso se ha convertido en una cámara de eco para las redes sociales y unos gabinetes de comunicación más orientados a que... Ver Más