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Los bolígrafos de Star Wars que son auténticas reliquias de la Guerra Fría

3DJuegos · hace 13 días
Hay una obsesión que me acompaña desde crío con Star Wars y que no tiene nada que ver con los sables ni con la Fuerza. Cada vez que aparece un oficial imperial en pantalla se me van los ojos a los dos chismes que lleva metidos en el bolsillo del pecho, junto a la identificación de rango. Lo normal es que uno dé por hecho que son bolígrafos, bolígrafos futurista del especio, claro, porque en un imperio que funciona a base de papeleo y burocracia eso tenía todo el sentido del mundo. Pues no, y la explicación real, la de dentro de la ficción y sobre todo la de fuera, resume bastante bien por qué aquella galaxia resulta real y habitable desde el primer minuto.






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No son bolígrafos, son cilindros de códigos
Dentro de la ficción de Star Wars estos curiosos objetos se llaman cilindros de códigos y funcionan como identificadores de rango y de nivel de acceso. Cuantos más lleva un oficial encima, a más puertas puede entrar, y por eso Tarkin luce cuatro mientras el teniente de turno se conforma con uno. Hasta hace poco se trataba de un detalle perteneciente al lore más oscuro y sumergido que solo conocían los fans más motivados de Star Wars, pero tanto las nuevas series como Star Wars Outlaws los han mostrado en funcionamiento.
Fuera de la ficción la cosa mejora. Esos cilindros son dosímetros de verdad, detectores de radiación de la época de la Guerra Fría del tipo que se repartía en la Defensa Civil británica, y el equipo de vestuario de la primera peli los compró al peso como quien compra tornillos. Un cacharro diseñado para avisarte de que te estás achicharrando por dentro acabó decidiendo quién entra en la sala de mandos de la Estrella de la Muerte. Nadie te lo explica en pantalla y da exactamente igual, porque ese es el encanto de Star Wars.








Lucas le encargó vestir su galaxia a un señor que jamás había visto una película de ciencia ficción
John Mollo era historiador de uniformes militares, había escrito libros sobre indumentaria de ejércitos y venía de asesorar a Kubrick en Barry Lyndon. Cuando le llamaron para Star Wars no había visto una sola peli del género, y Lucas le dio una instrucción muy clara: no quería que el público se fijase en el vestuario. Con eso montó a Vader juntando una sotana, un traje de moto, un casco alemán y una máscara de gas, vistió al Imperio con el fascismo europeo que todos reconocemos y mandó a los héroes derechos al western polvoriento.



La filosofía era clara: si usas objetos reales, parecerán reales también en pantalla


Su trabajo en Star Wars le ganó el Óscar en 1978, el primero de vestuario para una película de ciencia ficción, y al recogerlo explicó que aquello no era tanto vestuario como fontanería e ingeniería del automóvil, según recoge el obituario de CBS News. El caso es que Mollo no solo fue el responsable de las capas, el calzado y demás elementos típicos dle vestuario, también participó en la creación de los props, los alimentos de atrezzo que completan la caracterización visual de los personajes, y en cuanto tiras del hilo ya no paras. su equipo reutilizó todo tipo de elementos sobrantes del ejército británico tras la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría. Por ejemplo, el DL-44 de Han Solo (que dispara primero) es un Mauser C96 con el cañón recortado, una mira Hensoldt que venía de otro rodaje y un apagallamas de ametralladora MG81. El fusil de los stormtroopers imperiales es un subfusil Sterling con cuatro piezas pegadas encima, y los cascos de los pilotos rebeldes se moldearon, según el archivo de Shepperton Design Studios, sobre un casco de vuelo estadounidense APH-6. La filosofía era clara: si usas objetos reales, parecerán reales también en pantalla.
















"Dónde están las p*** lunas?" Así de desorientado se quedó Ewan McGregor rodando la escena más emotiva de las precuelas de Star Wars con George Lucas





Tampoco voy a vender épica de la carencia: había poco dinero y poco tiempo, y eso también cuenta. Lo que pasa es que un objeto real trae desgaste, peso y tornillos puestos donde tienen que ir, y el espectador lo acepta sin discutir, y eso ahorra mucho trabajo Es la misma razón por la que los decorados de Star Wars también funcionan genial en pantalla: están llenos de botones y elementos parecen hechos para algo. si algo parece funcional, es que parece real, algo que Lucas estaba obsesionado a la hora de llevar su mitología a la pantalla. A mí me sigue pareciendo bonito que el truco fuese tan barato, que bastara con pegar tres o cuatro elementos juntos. ¿La mítica espada de Luke Skywalker? El flash de una cámara de fotos.










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