El legado del 11S que lleva hasta Trump: islamofobia, represión migratoria y un millón de muertos en las guerras "contra el terrorismo"
elDiario.es · hace 12 días
Los ataques cometidos hace 25 años por Al Qaeda y que causaron 2.977 muertes, desencadenaron una larga ola de acoso y persecución al diferente en EEUU que llega hasta nuestros días de forma aún más cruda
Islamofobia en EEUU, represión de las personas migrantes, torturas en Guantánamo, leyes represivas, instituciones coercitivas y guerras que han dejado un millón de muertos. Los ataques del 11 de septiembre de 2001, cometidos hace 25 años por Al Qaeda y que causaron 2.977 muertes, desencadenaron una larga ola de acoso y persecución al diferente en EEUU que llega hasta nuestros días de forma aún más cruda: se desató la represión institucional, con redadas policiales, vigilancia comunitaria, procesos judiciales con la excusa del terrorismo y deportaciones masivas.
En paralelo, las guerras lanzadas por Estados Unidos tras el 11S, el único momento en el que la OTAN activó el Artículo 5 para defender a un aliado y atacar Kabul en octubre de 2001, han causado la muerte de cerca de un millón de personas en Afganistán, Irak, Pakistán y Yemen, según el proyecto Costs of War de la Universidad de Brown.
Esta investigación muestra que, desde los primeros días posteriores a los atentados del 11 de septiembre de 2001, el Congreso de EEUU creó y fue ampliando las facultades presidenciales para designar, detener y deportar a personas que la Administración determina unilateralmente como “terroristas”.
Asimismo, “las autoridades han elaborado durante mucho tiempo programas y políticas para vigilar, hostigar, detener, torturar y deportar a personas sin ciudadanía estadounidense que no son blancas, bajo la premisa de que resultan intrínsecamente sospechosas, sin pruebas reales de que hayan cometido alguna infracción”, algo que conecta directamente con la represión de la migración por parte de la Administración Trump, un eje fundamental de su agenda ultra.
A partir del 11S, se redobló la obsesión de las Administraciones estadounidenses por las fronteras, empezando por el presidente durante cuyo mandato se produjeron los ataques, George W. Bush, y siguiendo hasta la Administración actual de Donald Trump. Después del 11S, se impuso la idea de que en EEUU no había habido suficiente control en las fronteras para impedir la entrada de los terroristas. A raíz de eso, Bush firmó la Homeland Security Act (2002).
La ley crea el Departamento de Seguridad Nacional, del que dependen las agencias federales que están llevando a cabo la represión de la migración en EEUU a día de hoy: es decir, la obsesión con identificar al migrante hinca sus raíces en un presidente republicano, George W. Bush, que creó el marco institucional para cristalizar esa agenda. Y esas instituciones están siendo utilizadas ahora por otro presidente republicano, Donald Trump, para situar a los migrantes en la diana como enemigos –a pesar de las repercusiones negativas para la economía estadounidense por perseguir a una mano de obra fundamental–, a pesar de que los datos demuestran que los migrantes cometen menos delitos porque se encuentran en EEUU, básicamente, para sacar a sus familias adelante: los ciudadanos nativos en EEUU registran una tasa de 1.221 encarcelados por cada 100.000 personas, mientras que los migrantes indocumentados presentaron una tasa de 613 por cada 100.000 personas; y los regularizados, la tasa más baja, con 319 encarcelados por cada 100.000 personas.
En aquellos días de 2002, Bush sitúa bajo el mando del DHS a 22 agencias, en lo que supuso una de las mayores reorganizaciones del gobierno federal estadounidense desde después de la Segunda Guerra Mundial, y lo hace dentro del paradigma del contraterrorismo y la homeland security: el ICE, la agencia federal cuestionada por los demócratas por su papel de policía represora dependiente directamente de Donald Trump, nació, así, como consecuencia del 11S para formar parte del DHS.
En enero de 2002 también se creó el campo de detención de Guantánamo, donde ha sido habitual el uso de la tortura, como han documentado organismos internacionales, informes de inteligencia desclasificados y testimonios de los prisioneros. El centro fue ideado de forma extraterritorial para eludir el control de los tribunales estadounidenses y las leyes internacionales. A lo largo de los años, la mayoría de los casi 780 hombres y menores musulmanes que pasaron por allí estuvieron recluidos sin cargos ni juicio, y muchos fueron sometidos de forma sistemática a abusos físicos y psicológicos.
Vinculación de la migración y el terrorismo
Previamente, la inmigración era manejada por el Departamento de Justicia. Y, desde el 11S, la política migratoria empezó a estar vinculada institucionalmente con conceptos de terrorismo, seguridad nacional y control fronterizo.
Dentro del DOJ estaba el INS (Immigration and Naturalization Service), que se ocupaba de la migración: concedía beneficios migratorios (la resid