Noticias

Últimas noticias

elDiario.es · IZQUIERDA

Lee, vota y opina en español — sin cuenta. Noticias de Latinoamérica, España y la comunidad en EE.UU.

En portada
IZQUIERDA CALIDAD: B+ CONFIANZA: 45%

Kiki Morente, Lagartija Nick y 'Omega' en el Generalife: la muerte como victoria

elDiario.es · hace 2 días
Granada es la ciudad de los muertos y el rey de esos espectros es Lorca, al que conjura esta noche en una ceremonia que otros llaman concierto en la que sobrevolarán fantasmas y presencias y espíritus, el de Leonard Cohen, el de Jesús Arias, el de Enrique MorenteDiecisiete años de luto es suficiente: los amigos convencen a Poison Ivy de dar a los Cramps el lugar que merecen

Vive Morente leo en un dibujo en una pared frente al bar Provincias donde entro a tomarme dos cañas furtivas y camino del siguiente bar veo el rostro de Lorca sonriente en la bolsa de tela colgada del hombro medio rojo por el sol de una turista que no sonríe y en el tren que me trae a la ciudad y al pasado, pues los trenes que nos llevan a las ciudades donde nacimos emprenden dos viajes, en ese tren veo la silueta de la Alhambra y arriba el Generalife apuntados bajo un sol tímido que estallará a media tarde como una supernova.

Granada ha temblado durante semanas, agitada como está por la muerte y los muertos que no descansan desde el lejano 1936, manchadas las tapias de sangre que nadie ha limpiado. Esa es la sangre que alimenta la ciudad, un río como de óxido debajo del río tapado por el asfalto. Esta es la ciudad de los muertos y el rey de esos espectros es Lorca, al que se va a conjurar esta noche en una ceremonia que otros llaman concierto en la que sobrevolarán fantasmas y presencias y espíritus, el de Leonard Cohen, el de Jesús Arias, el de Enrique Morente. Las canciones salían entonces, éramos niños casi, no éramos hombres, de un cd comprado con el dinero malahorrado de poner copas en el bar donde una noche conozco a Antonio Arias, dos, tres años después de lo que él llama el tsunami o quizá no usa esa palabra y mi memoria la sustituye por la que usó, el tsunami al que sobrevivió y yo lo llamé victoria pírrica y a él le gustó ese término.

Espera la noche en el Generalife donde se cierra la residencia de tres días de la gira aniversario de Omega en la que Kiki Morente toma el lugar de su padre y se pone al frente de una banda de cantaores palmeros guitarristas percusionistas y Lagartija Nick y al girarme para buscar el rostro de mis amigos Alonso y Alba con los que subo siento mi vieja camiseta de Slayer quedarse enganchada, treinta años antes, en un agujero que alguien ha hecho en la verja de Feria de Muestras de Armilla para que nos colemos al Espárrago Rock y nos colamos porque tampoco podríamos haber pagado las entradas y venimos a ver a Morente con los Lagartija que andan paseando el estrenado Omega y allí antes del concierto bebemos, bebíamos, calimocho malo calentorro y aprendimos que la muerte anda siempre cerca, olisqueando y cuando escuchamos a Enrique cantar tú vienes vendiendo flores, tú vienes vendiendo flores, las tuyas son amarillas, las mías de tos colores, alguien dijo aquella tarde de abril, recuerdo el miedo que me recorrió, alguien dijo que el amarillo era la muerte para Lorca. Omega nos enseñó a morir y esta noche y aquella tarde coexisten en el tiempo último con los ojos cerrados por la muerte futura.

Consigo una lata de Alhambra en los camerinos antes de que empiece todo, un abrazo rápido al guitarrista Juan Codorniú, elegante en su traje de rayas, un beso a Isa, siempre sonriente, entreveo al Popo, percusionista alto, pendientes de oro, colgantes, y allí está Estrella, más guapa que nunca y Kiki va imponente de negro y me gustan estos minutos previos, los nervios entre ellos del ratito antes, los abrazos, los golpes cariñosos, las confidencias, esa mezcla de timidez prudencia y amabilidad. Y salen al escenario, cercado por cipreses y nadie se le olvidará esta noche lo cerca que estamos del cementerio. El flamenco es una puerta que se abre desde dentro, decía Antonio, al que ahora no veo entre los demás, andará por ahí calentando, me acuerdo de algunas risas, claro, de la desconfianza, me acuerdo de que Omega es fruto de su empuje y sufrimiento y compromiso y la intuición de Enrique y Aurora, Enrique sonriente aquella otra tarde que es también esta tarde, en Armilla, con un punto guasón como siempre tenía, a la vez intenso y jondo y no se me olvida, cómo podría, que algunos, ellos saben quienes son, torcieron la cara ante el disco y los conciertos. Mirad debajo de las camas, os digo, o en el azogue de los espejos porque os espera algo escondido, fruto del impulso eléctrico que surgió de vuestro desprecio. Cada año crece y un día crece tanto que te devora las tripas y te ves desangrarte tú y tu desprecio de entonces.

Empieza la ceremonia en el Generalife y no sé si el tiempo transcurrido está delante o detrás, si me precede o me sigue, los recuerdos del futuro, adelantarse al pasado, Enrique Morente en Armilla hace treinta años, Kiki Morente aquí.
WhatsApp
Leer artículo original

¿Qué opinas? Comparte tu punto de vista sobre este artículo. Puedes responder a otras opiniones y debatir en hilo.

Tu opinión

Anónimo, sin cuenta. Sé respetuoso.

Respondiendo a

0 Opiniones

Anónimo y sin cuenta. Usa los pulgares para votar o Responder para continuar el debate.

Sé el primero en opinar sobre esta noticia.