Juan Piqué Vidal fue un buen abogado pero sabía que los casos no se ganaban con la Justicia o con los argumentos sino conociendo a los jueces y su capacidad de influencia y de corrupción. Aunque denostado en los últimos años de su vida, fue un anillo al dedo de la sociedad catalana. Fue su más fiel reflejo y por eso todo el mundo que era alguien en acudió a solicitar y a veces hasta suplicar sus servicios. Cuando la Audiencia Provincial de Barcelona tuvo que decidir si procesaba a Pujol por el Caso Banco Catalana, el entonces secretario general de la Presidencia de la Generalitat, Lluís Prenafeta, encargó a Juan Piqué la defensa del presidente. El abogado, que conocía... Ver Más