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John J. Healey, escritor: "Por mucho que los españoles se quejen, lo que yo he visto en los últimos 50 años es extraordinario"

elDiario.es · hace 4 días
El neoyorkino, que aterrizó en 1969 en la Andalucía de Gerald Brenan y trabajó en rodajes de Víctor Erice, recoge sus vivencias en el volumen ‘Recuerdos del Sur'Un viaje a Yegen: el pueblo que cautivó a Gerald Brenan

John J. Healey tenía 19 años cuando aterrizó en Málaga. Su idea era pasar unos meses en Churriana, pero aquel viaje le cambió la vida. Ahora recoge sus vivencias en un volumen de memorias, Recuerdos del Sur (Renacimiento), en el que plasma situaciones como su encuentro con Gerald Brenan o los caminos que le llevaron a trabajar en el cine con Víctor Erice, entre otros.

“Aunque se podría decir que, hace medio siglo, Nueva York y Andalucía eran polos opuestos en casi todo, la ciudad donde yo nací y la parte de España donde aterricé en 1969 eran, en algunos sentidos, mejores que ahora”, explica. “En los dos había mucha menos gente, tenían culturas autóctonas más originales y auténticas, la vida era más asequible para los artistas y escritores. Ambos lugares han pasado por capítulos oscuros en cuanto a política y aspectos socio-económicos. Hoy en día tanto Nueva York como Andalucía están sobrecargados de gente, son carísimos, y parece que los mercados inmobiliarios y hoteleros dominan en todo”.

Pero la mirada de Healey se proyecta sobre ese pasado habitado por figuras como Brenan, a quien conoció “porque, ya viudo y avanzado en edad, pasaba mucho tiempo en la casa de Freddy Wildman Buenavista -donde estaba alojado yo- por no estar solo, supongo, y porque en la casa de Freddy reinaba un ambiente intelectualmente estimulante y divertido. Además, se comía y bebía bien allí”.
































El autor, en una foto reciente en Corrubedo.


Libros en las Alpujarras
En el libro cuenta también cómo “Brenan me invitó a leer su primera edición de Ulises de James Joyce. Su casa en Churriana estaba cerca a la de Freddy. Evidentemente Gerlad Brenan en mi opinión no era representativo, en absoluto, de los extranjeros que acudían a Andalucía en aquellos años. Se trataba de una persona bastante singular, un inglés cultísimo que había sobrevivido las barbaridades de la Primera Guerra Mundial, que, en Londres y Inglaterra había pertenecido al famoso Grupo de Bloomsbury, y que, en el año 1920, después de llegar al minúsculo y primitivo pueblo de Yegen en las Alpujarras, con centenares de libros, tuvo como invitados a gente como Virginia Woolf y Lynton Strachey. Luego escribió unos libros magníficos sobre España, como El Laberinto Español, Al sur de Granada, y La faz de España”.

También gracias a Wildman conoció a Víctor Erice y Adelaida García Morales. “No me acuerdo como ellos le conocían a él, a lo mejor a través de Donald Grey –otro personaje que sale en el libro– pero llegaron una tarde a la casa en Churriana rumbo a Chipiona donde la familia de Adelaida tenía una casa. Pasaron la noche y Víctor y yo hablamos de cine, un tema que a Freddy no le interesaba nada. Pero fue unos años después, cuando compraron una casita que tenía Freddy en Capileira, y yo vivía en el pueblo de al lado –Bubión– cuando empezamos entablar una amistad importante para mí. Tuvimos conversaciones largas y serias y divertidas. Eran una pareja atractiva e interesante. En una entrevista con Adelaida grabada poco antes de su muerte ella decía que esos cinco años que vivieron en Capileria fueran los más felices de su vida”.
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