Hay personas que merecen ser eternas y que pensamos nos van a acompañar siempre. Son muy pocas, Javier Delgado Barrio entre ellas. A su familia y a sus amigos nos faltan fuerzas para imaginar su ausencia, para entender que no volveremos a escuchar su verbo siempre sereno, sus reflexiones ponderadas, sus consejos certeros. Para Mari Carmen, Javier fue un marido ejemplar. Para Mario, María José, María y Martín, un padre extraordinario. Para sus amigos, un referente de vida y, para algunos, como yo, un maestro, el mejor maestro que nadie podría soñar porque era, al tiempo, sabio, cercano y justo. Aunque nació en Barbastro se sentía también navarro de la Ribera y su carácter noble reflejaba perfectamente su origen. Fue... Ver Más