Por qué la izquierda lo tenía todo para ganar en Catalunya tras el franquismo y perdió: "Pujol fue el voto útil de la patronal"
elDiario.es · hace 11 días
El historiador Eloi Gummà realiza en 'De l'antifranquisme al pujolisme' una lectura crítica del ascenso al poder del expresident de la Generalitat y analiza cómo asoció el catalanismo a valores conservadores y neoliberalesHemeroteca | La resurrección pujolista; por Neus Tomàs
Catalunya era un problema para las élites de la transición. Y no solo por la cuestión nacional. Era el territorio del Estado donde más fuerza tenían los partidos de izquierda y donde más crudo se mostraba el conflicto social amordazado por la dictadura. ¿Cómo es posible que el primer president de la Generalitat salido de las urnas tras el franquismo fuera un banquero conservador como Jordi Pujol? Eloi Gummà contesta a esta pregunta en De l'antifranquisme al pujolisme (Akal).
Como buen historiador, Gummà anticipa una respuesta de varios factores, empezando por los errores de la propia izquierda (esa variable constante de la historia). En la obra, sin embargo, emerge uno de los aspectos menos destacados en las biografías oficiales sobre el ascenso al poder de Pujol: el apoyo decisivo que recibió de la patronal Foment del Treball y de los sectores económicos que tenían miedo a una Generalitat con consellers del PSC y el PSUC.
“El pujolismo fue una reacción empresarial que reagrupó a todas las fuerzas conservadoras, los poderes económicos y la patronal para evitar que las izquierdas ganaran la Generalitat. Pujol fue su voto útil”, explica Gummà en conversación con elDiario.es.
Pujol fue el dirigente más hábil, estratégicamente, del tardofranquismo y la transición
La obra de Gummà, muy documentada y abundante en citas de los personajes que marcaron la transición en Catalunya, desmonta el mito de Pujol (que sus 23 años de hegemonía contribuyeron a edificar) como personaje nacido para ser president. Gummà aporta una nueva mirada y sitúa al expresident en la dinámica española y en el contexto internacional de la época: el fin de la paz social de posguerra y el inicio del neoliberalismo.
“Pujol fue el dirigente más hábil, estratégicamente, del tardofranquismo y la transición”, destaca Gummà, para quien la mirada crítica al pujolismo no es incompatible con constatar que el expresident fue un animal político.
El historiador cuenta que, en sus inicios políticos en el antifranquismo, Pujol sabe que la hegemonía es de las izquierdas y que no tiene la suficiente fuerza para contrarrestarlas. Y acepta muchos de los consensos de socialistas y comunistas, para irritación de Josep Tarradellas o Adolfo Suárez. Los resultados electorales de las generales y las municipales de 1977 y 1979 lo confirmarían: la izquierda arrasó en Catalunya y Convergència obtuvo resultados modestos.
Gummà rescata los documentos fundacionales de Convergència, que incluso hablan de socializar partes de la economía y abogan por una transformación social. “Son un síntoma de hasta qué punto la sociedad catalana de la época estaba escorada a la izquierda”.
Pujol lanza un balón de beisbol en 1987 ante la mirada de Carlos Ferrer Salat (tercero por la derecha)
Todo cambió antes de las elecciones al Parlament de 1980, cuando el fundador de Convergència se sube al carro del anticomunismo. “Pujol cogió a la izquierda con el pie cambiado”, remarca Gummà. El futuro president leyó bien la decepción con los resultados de la transición que llevó a la primera de varias desafecciones de la izquierda.
Además de romper la, hasta entonces, alianza del antifranquismo catalán, Pujol empieza a ser autocrítico con los opositores a la dictadura y culpa a sindicatos y partidos progresistas de haber lanzado expectativas inalcanzables.
“A Pujol no le gustaba el compromesso storico [la alianza entre comunistas y democracia cristiana impulsada por el PCI en Italia] y mantuvo que era un riesgo muy grande que la fuerza más importante de la izquierda en C